Defensores de inmigrantes prometen seguir presionando
   

02 de mayo de 2006

Washington - Los defensores de una reforma migratoria integral prometieron hoy continuar con su presión tras el impulso recibido con el boicot y las marchas celebradas este lunes por los inmigrantes, que piden que no se les criminalice.


Hasta el momento se desconoce el impacto real que el boicot tuvo en la economía, algo que no se podrá determinar hasta pasado un tiempo. Sí está claro que los sectores más afectados fueron aquellos donde trabajan más inmigrantes, como la agricultura o la restauración.

Las marchas, según los datos de la Policía de los distintos estados, movilizaron a cerca de 1,1 millones de personas en todo el país, en especial en ciudades de gran población hispana, como Los Angeles o Chicago.

El llamado "Día Sin Inmigrantes" acaparó también la cobertura de los medios de comunicación.

A juzgar por la división de opiniones expresada en los medios, sin embargo, no parece que la cuestión vaya a resolverse a corto plazo.

"Las advertencias acerca de un boicot de inmigrantes que paralizaría la economía ayer, no se concretaron en la realidad", indica hoy el editorial del diario "The New York Times", que consideró que "la economía sobrevivió".

"Pero lo que quizá no sobreviva es la mala comprensión, deliberada, acerca de la naturaleza del movimiento por los derechos de los inmigrantes", añadió.

"El mensaje, apuntado a Washington pero que también debería atender el resto del país es claro: 'Somos también EEUU. Queremos unirnos al país'", dijo.

Por contra, el periódico "The New York Post" declaraba que "cientos de miles de personas lanzaron lo que equivalió a una pataleta en todo el país en un esfuerzo no muy sutil de invalidar la ley".

"Las protestas pretendían granjear simpatía hacia los inmigrantes. En cambio, recordaron a todos la urgente necesidad de que EEUU se haga con el control de sus fronteras", agregó.

Pese a esta división de opiniones, la movilización civil, según algunos la mayor en el país desde la guerra de Vietnam, ha dado nuevas energías al movimiento pro inmigrante, que ahora encara el desafío de cómo convertir ese entusiasmo en beneficios políticos duraderos.

Los movimientos pro inmigrante aseguran que en los próximos meses su estrategia se volcará en la inscripción de votantes en el censo electoral, en movilizarles para las primarias que se celebran en junio en diversas circunscripciones del país y en ayudar a inmigrantes legales a hacerse ciudadanos.

Según declaró Hilda Delgado, del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio en Los Angeles, "éste es sólo el principio".

"Ahora tenemos que dedicar toda esta energía a empezar las inscripciones en el censo para enviar un mensaje claro a favor de la reforma migratoria al Congreso", indicó.

Las marchas, que se desarrollaron en su mayoría pacíficamente, tenían como objetivo exigir una reforma migratoria amplia y condenar el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Representantes, que criminaliza a los inmigrantes indocumentados y quienes les ayuden.

El Senado debate otro proyecto de ley, más benévolo, que aunque endurece las medidas de seguridad en la frontera regulariza la situación de buen número de los cerca de doce millones de inmigrantes indocumentados que se calcula que viven en EEUU.

El presidente de EEUU, George W. Bush, apoya ese proyecto de ley, que prevé la creación de un programa de trabajadores temporales, una de las soluciones por las que él ha abogado.

Según declaró hoy el portavoz presidencial, Scott McClellan, "el Senado está a punto de avanzar. Ya hay un acuerdo que ha llegado al pleno. Ahora es el momento de aprobarlo y armonizarlo" con la Cámara de Representantes.

McClellan reconoció que "llevará tiempo resolver los detalles", las diferencias entre los dos proyectos de ley en el Senado y la Cámara, pero "esperamos poder empezar a resolver algunos de los detalles y lograr la aprobación de una legislación amplia".

Si las marchas del lunes han galvanizado a los inmigrantes, también parecen haber surtido el mismo efecto en sus opositores.

El grupo "Minutemen", que organiza patrullas de ciudadanos para vigilar la frontera, tiene previsto comenzar mañana una caravana de costa a costa del país, que comenzará en Los Angeles y concluirá en Washington el próximo día 12. EFE

 
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