El
informe anual del organismo humanitario presentado en Londres
señala que los homicidios, torturas, encarcelamientos
y el hostigamiento a defensores de los derechos humanos y activistas
de comunidades indígenas no cesaron en el país
centroamericano en 2005.
Agrega
que hubo encarcelamientos por cargos penales falsos, y que "las
denuncias de violencia contra las mujeres en el ámbito
familiar siguieron aumentando a un ritmo vertiginoso".
Según
AI, activistas dedicados a la defensa del medio ambiente y los
derechos de los pueblos indígenas figuran entre las víctimas
de homicidio, tortura y encarcelamiento.
El
informe cita que el Gobierno de Honduras -presidido entonces
por Ricardo Maduro- "mostró escasa voluntad política
de poner fin a los abusos, que en la mayor parte de los casos
fueron instigados por poderosos terratenientes o empresas madereras".
En
lo que respecta a la muerte de unos 431 jóvenes, expresa
que las medidas prometidas por el Gobierno en años anteriores
para investigar y procesar a los responsables, "no se hicieron
realidad, y los homicidas continuaron gozando de impunidad".
Como
ejemplo señala el caso de cuatro jóvenes víctimas
de homicidio en 1995 en Tegucigalpa, que fue remitido a la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en febrero, después
de que el Gobierno hiciera caso omiso de las recomendaciones
formuladas por la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos.
Los
cuatro jóvenes formaban parte de un grupo unas 120 personas
detenidas por la policía en septiembre de 1995.
Sus
cuerpos fueron encontrados días después en distintos
lugares de la ciudad con disparos en la cabeza.
"Este
caso era representativo de los miles de casos similares que
las autoridades no investigaron", agrega AI.
La
muerte violenta de Edickson Roberto Lemus, coordinador de la
Central Nacional de Trabajadores del Campo, el 24 de mayo de
2005, figura entre otros casos de violaciones a los derechos
humanos.
También
se refiere al caso de Feliciano Pineda, dirigente comunitario
del municipio de Gracias, departamento de Lempira, quien fue
agredido y herido de gravedad en junio.
A
su llegada al hospital, a Pineda lo esposaron y detuvieron,
y posteriormente lo llevaron a la cárcel antes de que
pudiera recibir tratamiento médico adecuado, añade
la denuncia.
El
informe destaca, además, que los juzgados especializados
en la violencia en el ámbito familiar, "se encontraban
abrumados por el número creciente de denuncias que, según
se afirmó, ascendieron a más de 30.000 entre 2000
y mediados de 2005".
Un
informe de la Fiscalía especial de la mujer señala
al respecto que tres de cada diez mujeres que presentaron quejas
finalmente murieron a manos de su agresor. EFE