Un
dispositivo policial impidió la entrada al camposanto,
ubicado en el núcleo urbano del municipio, a los periodistas
y a los miles de vecinos y admiradores de la artista que se
congregaron en las calles, de modo que sólo los familiares
y amigos más allegados pudieron presenciar el entierro.
El
féretro con los restos mortales de Rocío Jurado
recorrió unos dos kilómetros y medio desde el
Santuario de la Virgen de Regla, en la misma playa y donde a
mediodía ofició su funeral el obispo de Jerez,
Juan del Río, hasta el cementerio, en el otro extremo
de la localidad.
Fueron
los costaleros de la Virgen de Regla, de la que la fallecida
era muy devota, los que portaron a hombros durante todo ese
trayecto el féretro de la cantante, cubierto por las
enseñas española y andaluza y al que los chipioneros
han ido arrojando flores y pétalos desde que a las 13.00
horas salió del Santuario hasta que a las 14.15 llegó
al cementerio.
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El
féretro con los restos de la cantante fue portado
anoche por los mismos costaleros, que se movían
al unísono, con pasos cortos, meciéndola
del mismo modo que hacen con las imágenes de Semana
Santa.
Muy
despacio, los costaleros recorrieron la distancia entre
la entrada a la ermita y el interior de ésta hasta
depositar el féretro ante el altar de la Virgen
de Regla, por la que Rocío Jurado sentía
devoción, y que como ella fue trasladada con mimo
y mecida hasta casi hacerla bailar. |
El
alcalde de Chipiona, Manuel García, dijo a los periodistas
que en el lugar del enterramiento de la cantante se erigirá
un importante monumento fúnebre para el que espera contar
con la participación del resto de las Administraciones.
EFE