También
se pidió el cese de las deportaciones y de otras medidas
"extremas" que, a juicio de las organizaciones a favor
de los extranjeros, afectan drásticamente a la unidad familiar.
Los manifestantes tampoco dejaron de lado sus críticas
a lo que consideran el "nefasto muro" que se construye
en algunos tramos de la frontera con México y con el que
se intenta frenar la inmigración de foráneos indocumentados.
Líderes de la marcha en la capital de EEUU dijeron a Efe,
que tras esta demostración prepararán "una
y otra acción" pública para que los miembros
de la Cámara de Representantes y del Senado lleguen a entender
que no pueden obviar su obligación de reorganizar a fondo
el fallido sistema migratorio actual.
El líder republicano del Senado, Bill Frist, ha confirmado
que la inmigración no figura entre las prioridades de la
Cámara alta en el corto período de sesiones que
empezó el jueves y concluirá a principios de octubre.
El nuevo receso legislativo permitirá a los representantes
dedicar tiempo a la campaña electoral que finalizará
con los comicios del 7 de noviembre.
El estancamiento del debate migratorio ocurre entre acusaciones
recíprocas de republicanos y demócratas sobre su
presunta falta de acción para el progreso de una reforma
que ven como necesaria, pero que no se atreven a aprobar antes
de las elecciones por temor a perder los votos de los sectores
antiinmigrantes.
Frist dejó claro, ante la cadena de televisión Fox,
que el Senado centrará este mes su actividad en la seguridad
fronteriza, la construcción de más muros, la contratación
de más guardias de seguridad y en ampliar la capacidad
de los centros de detención.
Trajo a colación que la Cámara alta ya había
aprobado 2.800 millones de dólares para mejorar la seguridad
fronteriza.
Así que tácitamente descartó la posibilidad
de que este año puedan celebrarse negociaciones destinadas
a conciliar los proyectos de ley sobre inmigración de la
Cámara baja y del Senado aprobadas el 16 de diciembre de
2005 y el 25 de mayo pasado, respectivamente.
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Lo
único positivo de no dar luz verde en 2006 a una
ley unificada es que se empezará de cero en este
tema en el nuevo Congreso que se elegirá en noviembre,
lo que significa dejar en el olvido -y sin ningún
efecto- la medida que considera delincuentes a los inmigrantes
indocumentados y a quienes les apoyen en EEUU. |
Esta
propuesta, que impulsó el legislador republicano James
Sensenbrenner, ha sido rechazada por la comunidad de inmigrantes
y entidades de derechos humanos y civiles, que la consideran nefasta.
En la actualidad entrar en EEUU sin una autorización de
inmigración constituye una transgresión del Código
Civil, pero la medida de Sensenbrenner lo convierte en un delito
federal.
Saúl Solórzano, que dirige el Centro de Recursos
Centroamericanos de Washington (CARECEN), dijo a Efe que, de no
aprobarse la ley de inmigración este año, en 2007
"habrá una oportunidad de comenzar de nuevo con mejores
propuestas y lograr una mejor reforma". EFE