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02
de Octubre de 2006 |
La
vida le trajo de Honduras a Madrid hace dieciséis
años. También la vida le trajo hace cinco
años una hemiplejia que se ha llevado la movilidad
de la mitad de su cuerpo y le ha dejado serias dificultades
para moverse. Jorge casi pierde la esperanza, pero hace
unos meses pensó "que la suerte quizá
era caprichosa" y optó a uno de los pisos que
el IVIMA entrega adaptados a
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personas
con movilidad reducida. El azar, efectivamente, hizo el resto,
y hoy Jorge vive en un piso amplio y sin barreras arquitectónicas
que ha sido para él "un aliciente, un revulsivo".
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Camina con
muchas dificultades, muy despacio, para no perder el equilibrio.
Cuando llaman al timbre tarda en abrir la puerta, y por fin recibe
a los invitados con una amplia sonrisa. En la puerta hay dos mirillas:
una a la altura convencional, y otra más baja para que
pueda llegar a ella una persona en silla de ruedas. Jorge Alberto
Elvir sufrió una flebitis aguda que desembocó en
una hemiplejia en el lado derecho de su cuerpo hace cinco años.
Al principio su 85 por ciento de discapacidad le obligó
a ir en silla de ruedas, después pudo caminar con muletas
y hoy puede andar lentamente y con serias dificultades. Es consciente
de que su enfermedad es degenerativa, y que llegará un
día en el que apenas pueda caminar y necesite volver a
la silla de ruedas.
"No quiero
dramatizar mi situación", deja claro al principio
de la conversación, "lo sobrellevo con dificultades",
pero "también sé que he tenido más suerte
que otras personas con mi misma enfermedad". Hoy está
feliz en su casa después de haber pasado por el hospital
y por una residencia de acogida de la sociedad San Vicente Paúl.
En la residencia le hablaron de los pisos que el IVIMA reserva
para personas con movilidad reducida, "y a mí me sonó
un poco a una lotería". "Después me puse
a pensar que la suerte era caprichosa, y que quizá me podría
tocar una de esas viviendas". Jorge vive en su piso de la
avenida de Asturias, en La Ventilla, desde hace seis meses, y
cuenta que "para mí ha sido una ayuda, un revulsivo
en mi enfermedad". Se ha gastado todos sus ahorros en amueblarla,
y hoy la casa luce coqueta y acogedora, con mil cuadros en las
paredes de artistas de Hollywood que recuerdan que Jorge, un día,
fue actor en su Honduras natal.
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De
allí llegó hace dieciséis años
asilado, y hoy sigue manteniendo su doble nacionalidad después
de conseguir la española en 1993. "En España
he podido votar cuatro veces, cosa que yo no conocía
en mi país", dice con su hablar lento y pausado.
Allí en Honduras se quedó toda su familia,
así que aquí en Madrid tan sólo le
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quedan
los buenos amigos que ha hecho en todos estos años.
Ellos son los que le ayudan a poner un cuadro, traer un
sofá o colocar una lámpara, y los que le hacen
compañía en sus paseos. De sus ejercicios
de rehabilitación, de la comida y de la limpieza
de la casa se encargan los servicios sociales del Ayuntamiento,
que van a su casa tres veces por semana. "No me gusta
vivir aislado", así que Jorge, pese a las dificultades,
sale a la calle a dar cortos paseos, se sube en un autobús
y va a clases de teatro y a un taller de poesía y
psicoanálisis. |
"Este
piso ha venido a significar mucho en mi recuperación",
y quizá por eso llegó a la avenida de Asturias en
muletas y ahora, por lo menos, puede mantenerse en pie sin ayuda.
Tiene 43 años, y mucha esperanza. "Siempre hay que
mantener la esperanza, y esta casa me las da. Ahora que estoy
aquí, desearía que todas las personas que están
como yo tuvieran una vivienda así", dice agradecido.
Su casa es amplia, con un gran distribuidor de entrada para poder
acceder y maniobrar con facilidad con una silla de ruedas. La
cocina también es más ancha de lo normal, y el cuarto
de baño, como no podía ser menos, está adaptado
a personas con movilidad reducida. Los interruptores de la luz,
el telefonillo y el cuadro eléctrico también están
más bajos de lo normal para que sean accesibles para las
personas sentadas en sillas de ruedas. Como él, otros tantos
vecinos de su bloque también han sido beneficiarios de
uno de los pisos adaptados que les reserva el IVIMA.
Concretamente
todas las promociones de vivienda protegida tienen por ley
una reserva del 3 por ciento para pisos destinados a discapacitados.
Recientemente la Comunidad de Madrid decidió suprimir
todas las barreras arquitectónicas en sus viviendas
protegidas gracias a una normativa propia que garantizará
la accesibilidad en los pisos públicos. |
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La Comunidad de Madrid firmó un convenio de colaboración
con el Comité de Entidades Representantes de Personas
con Discapacidad (CERMI) para suprimir todas las barreras
arquitectónicas existentes en las viviendas públicas
promovidas por el IVIMA, así como para evitar la
aparición de nuevos obstáculos en las promociones
de pisos públicos de nueva construcción. |
Tomado de madridiario.es
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