La
tercera jornada del FGI, reunido en Atenas, se dedicó hoy
a debatir sobre la diversidad lingüística en Internet
y la manera de crear las bases para que individuos e instituciones
puedan crear contenidos locales con información en sus
propios idiomas.
El 90 por ciento de las seis mil lenguas que hay
en el mundo no están representadas en Internet y el desafío
es aumentar el flujo de información en los idiomas locales.
Raul Echeberria, director ejecutivo de LACNIC,
el Organismo Internacional encargado del Registro de Direcciones
en Internet para América Latina y el Caribe, puntualizó
por ejemplo que pese a que el español es uno de los idiomas
más hablado, los hispanohablantes no están suficientemente
representados en los contenidos de Internet.
Los países africanos afrontan el problema
de la gran cantidad de idiomas en un mismo territorio, como en
el caso de Senegal, que tiene trece lenguas distintas.
El inglés es la lengua franca en Internet
debido al predominio cultural de las universidades anglosajonas
y a que esta tecnología fue desarrollada por investigadores
de los Estados Unidos.
Patrik Faltstrom, ingeniero del gigante informático
Cisco Systems, aseguró que con las herramientas correctas
y con la traducción apropiada se logrará crear nuevos
contenidos en diversos idiomas.
Mientras, Vint Cerf, considerado como el padre
de Internet y actual vice-presidente de Google, destacó
que hay una gran parte de la población mundial que no cuenta
con un idioma escrito, por lo que puso el acento en la necesidad
de que se haga un mayor trabajo para que se cree contenido oral.
Por su parte, la representante de la UNESCO Elisabeth
Longworth, destacó que sin diversidad en Internet no se
podrá tener acceso o participación en la sociedad
de la información.
Hamman Riza, representando a Aceh, región
indonesia afectada por el devastador tsumani de finales de 2004,
destacó la importancia de que los habitantes puedan leer
en sus lenguas locales la información en caso de una catástrofe
natural.
El FGI, un foro auspiciado por la ONU, se celebra
en Atenas hasta el próximo jueves y reúne a representantes
de la sociedad civil, expertos, líderes empresariales y
representantes de distintos gobiernos para debatir sobre el futuro
de Internet.