"Debe
llegarse a un nivel en el que si se retiran (las fuerzas estadounidenses),
los iraquíes sean capaces de mantener por ellos mismos
un entorno de seguridad razonable", sostuvo Annan en la última
conferencia de prensa que ofreció en la sede europea de
Naciones Unidas en Ginebra.
El
responsable de la ONU, quien concluirá su mandato el próximo
31 de diciembre, expresó su preocupación por la
violencia en Irak y abogó por "encontrar los medios
para lograr el control" de la situación.
Sostuvo
que para ello será fundamental "la revisión
de la Constitución iraquí", aprobada por referéndum
hace poco más de un año, con el fin de "garantizar
un reparto justo de los ingresos y el poder entre los diferentes
grupos".
"Tal
como está la situación ahora, los suníes
sientes que la Constitución y el reparto de los ingresos
les colocan en desventaja", recalcó.
En
ese sentido, afirmó que "lo que estamos viendo ahora
es que cada grupo lucha por su lugar en Irak, en términos
de poder, de influencia y de recursos" y señaló
que es fundamental "reunir a las diferentes comunidades para
debatir cómo pueden resolver sus desacuerdos internos".
Asimismo,
consideró primordial la participación de los países
vecinos para lograr la estabilización de Irak, un asunto
que abordó este fin de semana en conversaciones telefónicas
con los presidentes de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y de Siria,
Bachar al Asad, según comentó.
Annan
también se refirió a la cuestión nuclear
y a los peligros de la proliferación de las armas atómicas.
A
ese respecto señaló que en tanto las potencias nucleares
conserven sus armas e intenten producir otras "todavía
más poderosas para su seguridad, otros gobiernos querrán
las mismas armas también para su seguridad".
Por
ello, consideró que "el desarme es tan importante
como la no proliferación" de armamento nuclear.
En
una conferencia de prensa en la que abordó algunas de las
situaciones humanas más graves del mundo, Annan afirmó
que espera a más tardar para este miércoles la respuesta
del Gobierno sudanés sobre el despliegue de tropas conjuntas
de la ONU y de la Unión Africana (UA) en la convulsa región
de Darfur.
Opinó
que esa respuesta marcará un punto de inflexión
en las negociaciones que la comunidad internacional mantiene con
el Gobierno sudanés para que acepte el despliegue de esas
fuerzas, cuya misión principal será proteger a la
población civil de los ataques de milicias y grupos rebeldes
que operan en la zona.
"Tengo
confianza, pero luego (de la respuesta) tenemos que actuar de
inmediato para implementar el acuerdo. No podemos permitirnos
un vacío al entrar en 2007", recalcó, en referencia
a la retirada de las fuerzas de la UA prevista para el próximo
primero de enero.
Sobre
las tareas que deja inconclusas, Annan destacó que la imposibilidad
de modificar la estructura del Consejo de Seguridad "ha sido
un problema para el proceso de reforma de la ONU en su conjunto",
que él impulso en su segundo mandato.
En
ese punto, criticó a los cinco miembros permanentes del
Consejo (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y Rusia)
al señalar que "su comportamiento no ha sido siempre
útil", aunque extendió esa apreciación
a todos los países miembros, a los que reprochó
"ver todo a través del prisma del poder, de quién
gana y quién pierde poder".
Finalmente,
Annan hizo una crítica del Consejo de Derechos Humanos
(CDH) de la ONU, un órgano creado a mediados de año
en la institución para reemplazar a la Comisión
de Derechos Humanos, que en los últimos años había
caído en el descrédito.
De
acuerdo a los comentarios del saliente secretario general, el
CDH corre el riesgo de caer en los mismos errores que se atribuían
a su antecesora al haberse centrado en la situación de
Oriente Medio, particularmente de los territorios palestinos.
Tras
subrayar que la situación en Palestina es alarmante, Annan
dijo que "abordar el asunto palestino, sin ni siquiera tratar
la situación en Darfur o en otros lugares puede llevar
a preguntarse cuál es el sentido de justicia al centrarse
en ciertos casos e ignorar otros". EFE