Un
portavoz de la policía de Miami confirmó que Varela,
colaborador del diario, desistió de su medida de fuerza,
que obligó a evacuar la redacción del diario.
"Todos
nosotros nos sentimos aliviados" tras saber que Varela se
entregó a la policía, dijo a Efe Rui Ferreira, periodista
de este diario y amigo personal del caricaturista.
"No
concibo que Varela muera", indicó Ferreira, quien,
según dijo, eso "estuvo a punto de pasar".
Los
periodistas Tomás García Fusté y Juan Manuel
Cao, también amigos de Varela, hablaron con él y
ayudaron a convencerle de que se entregase.
García
Fusté explicó al canal de televisión 51,
de la cadena Telemundo, que Varela le había llamado por
teléfono para anunciarle que era el nuevo director del
"Nuevo Herald" y que pretendía acabar con los
problemas del periódico.
"Me
ha pedido que lleve al padre Alberto Cutié", un sacerdote
católico de la comunidad hispana de EEUU, había
comentado Fusté.
Varela
se entregó a la policía sin violencia, después
de haber explicado a Rui Ferreira que estaba "preparado para
morir" y que se consideraba "un hombre muerto".
Varela,
según explicó a Efe Ferreira, exigía que
se cumpliesen tres puntos para entregar las armas: la renuncia
del director de "El Nuevo Herald", Humberto Castelló,
y del subjefe de redacción, Benigno Dou.
En
tercer lugar, Varela, que portaba una subametralladora UZI, pedía
que se expusiera "la verdad del exilio cubano en 'The Miami
Herald'", por lo que reclamaba la renuncia también
de su director, Tom Fiedler, quien hizo comentarios despectivos
de los exiliados cubanos en Miami a los que calificó de
"pequeños chihuhuas".
Varela
solicitaba que el periódico empezase a "tomar una
posición de respeto hacia el exilio cubano", señaló
Ferreira. "Estoy sereno y tratando de concentrarme en lo
que pueda", había dicho Varela en conversación
telefónica a Ferreira.
Ferreira
expresó su confianza en que el caricaturista "salga
pronto de este trance", y apuntó a la crisis familiar
que Varela atravesaba como una de las posibles causas de los hechos.
"Varela
se había separado de su esposa y estaba pasando una crisis
familiar", indicó Ferreira, al tiempo que explicó
que conocía al caricaturista desde hacía muchos
años y que le resultaba imposible de concebir que "muriera
a manos de la policía".
El
dibujante de tiras cómicas, que había perdido recientemente
su trabajo en el canal de televisión local Canal 41, no
hizo otra cosa en su vida que "entretener y divertir a la
agente", subrayó Ferreira.
Varela
entró a la redacción sobre las 10.40 (15.40 GMT)
vestido con uniforme militar de camuflaje y gafas oscuras y, tras
sostener una discusión con uno de los editores de fotografía,
se dirigió a la oficina del director, que estaba vacía,
donde se atrincheró.
Varela,
que es cinturón negro de kárate, tiene dos hijos
y desde hace tres meses está separado de su esposa. EFE