Caricaturista armado del Nuevo Herald se entrega a la policía

   

24 de noviembre de 2006

Miami (EEUU) - El caricaturista cubano José Varela se entregó hoy a la policía de Miami, tras haber permanecido casi cuatro horas en el interior del despacho del director del diario "El Nuevo Herald", Humberto Castelló, armado con una subametralladora.


Un portavoz de la policía de Miami confirmó que Varela, colaborador del diario, desistió de su medida de fuerza, que obligó a evacuar la redacción del diario.

"Todos nosotros nos sentimos aliviados" tras saber que Varela se entregó a la policía, dijo a Efe Rui Ferreira, periodista de este diario y amigo personal del caricaturista.

"No concibo que Varela muera", indicó Ferreira, quien, según dijo, eso "estuvo a punto de pasar".

Los periodistas Tomás García Fusté y Juan Manuel Cao, también amigos de Varela, hablaron con él y ayudaron a convencerle de que se entregase.

García Fusté explicó al canal de televisión 51, de la cadena Telemundo, que Varela le había llamado por teléfono para anunciarle que era el nuevo director del "Nuevo Herald" y que pretendía acabar con los problemas del periódico.

"Me ha pedido que lleve al padre Alberto Cutié", un sacerdote católico de la comunidad hispana de EEUU, había comentado Fusté.

Varela se entregó a la policía sin violencia, después de haber explicado a Rui Ferreira que estaba "preparado para morir" y que se consideraba "un hombre muerto".

Varela, según explicó a Efe Ferreira, exigía que se cumpliesen tres puntos para entregar las armas: la renuncia del director de "El Nuevo Herald", Humberto Castelló, y del subjefe de redacción, Benigno Dou.

En tercer lugar, Varela, que portaba una subametralladora UZI, pedía que se expusiera "la verdad del exilio cubano en 'The Miami Herald'", por lo que reclamaba la renuncia también de su director, Tom Fiedler, quien hizo comentarios despectivos de los exiliados cubanos en Miami a los que calificó de "pequeños chihuhuas".

Varela solicitaba que el periódico empezase a "tomar una posición de respeto hacia el exilio cubano", señaló Ferreira. "Estoy sereno y tratando de concentrarme en lo que pueda", había dicho Varela en conversación telefónica a Ferreira.

Ferreira expresó su confianza en que el caricaturista "salga pronto de este trance", y apuntó a la crisis familiar que Varela atravesaba como una de las posibles causas de los hechos.

"Varela se había separado de su esposa y estaba pasando una crisis familiar", indicó Ferreira, al tiempo que explicó que conocía al caricaturista desde hacía muchos años y que le resultaba imposible de concebir que "muriera a manos de la policía".

El dibujante de tiras cómicas, que había perdido recientemente su trabajo en el canal de televisión local Canal 41, no hizo otra cosa en su vida que "entretener y divertir a la agente", subrayó Ferreira.

Varela entró a la redacción sobre las 10.40 (15.40 GMT) vestido con uniforme militar de camuflaje y gafas oscuras y, tras sostener una discusión con uno de los editores de fotografía, se dirigió a la oficina del director, que estaba vacía, donde se atrincheró.

Varela, que es cinturón negro de kárate, tiene dos hijos y desde hace tres meses está separado de su esposa. EFE

 
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