Especialmente
porque la pasada medianoche, en la residencia presidencial de
Los Pinos, Calderón asumió el poder en un inédito
acto, argumentando que la Constitución sugiere que su gestión,
de seis años, comenzó en el primer segundo de la
jornada.
Los mandatarios y personalidades extranjeras invitadas
a la investidura estuvieron cerca de no asistir al Congreso, según
varias fuentes de las 117 delegaciones presentes, aunque finalmente
llegaron a la Cámara de Diputados.
Entre las figuras foráneas destacaron el
Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; el ex presidente
de EEUU George Bush, padre del actual, el colombiano Alvaro Uribe
y varios gobernantes centroamericanos.
En la ceremonia, que comenzó con diecisiete
minutos de retraso y que registró nuevos conatos de violencia,
Calderón surgió como por arte de magia de un lateral
de la tribuna, resguardado por sus guardaespaldas.
Segundos después lo hizo Fox, en una operación
que debió de requerir de una gran coordinación y
precisión entre la seguridad de ambos, camuflada con traje
y corbata.
Mientras, el ex candidato del PRD Andrés
Manuel López Obrador presidía una multitudinaria
concentración con sus seguidores en el céntrico
Zócalo (plaza principal) capitalino, a pocas manzanas del
Congreso, que precedió a una manifestación por el
Paseo de la Reforma, una de las principales arterias de la capital
mexicana.
López Obrador, que perdió las elecciones
generales del pasado 2 de julio por una ínfima diferencia
de votos, ha denunciado un fraude en la votación, lidera
desde entonces un "movimiento de resistencia civil pacífica"
y hace dos semanas se autoproclamó "presidente legítimo"
del país en un acto popular.
Tras el acto solemne, Calderón participó
junto a sus simpatizantes y colaboradores en un emotivo acto en
el Auditorio Nacional, cerca de la residencia presidencial.
Su antiguo rival de la izquierda, que intentó
también llegar al lugar con su marcha, frenada sin incidentes
por efectivos antidisturbios, aseguró que no le dará
tregua.
Calderón entró al auditorio acompañado
de su esposa, Margarita Zavala, y de sus tres hijos, que lo dejaron
solo para pronunciar un discurso de media hora en el que expuso
las líneas maestras de su mandato.
Reconoció
"el patriotismo y la convicción democrática"
de los parlamentarios, tanto del oficialismo como de la oposición,
y se comprometió a gobernar para todos los mexicanos, independientemente
de las diferencias que mantiene con la oposición, que no
minimizó.
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"Sé
de la complejidad de las circunstancias en que estoy asumiendo
el Gobierno de México. Sin embargo estoy habituado
a enfrentar y superar todos los obstáculos",
advirtió, al reiterar su apertura al diálogo
con todas las fuerzas políticas pero también
que hará respetar la ley. |
Entre
las metas que se impuso, subrayó la necesidad de reducir
la delincuencia y hacer frente al crimen organizado, que este
año ha causado 2.000 asesinatos y 8.000 en el sexenio de
Fox.
Para ello instruyó a la Procuraduría
(fiscalía) General de la República y al gabinete
ministerial de seguridad a que en tres meses presenten un programa
para renovar los órganos de justicia, ordenar y fortalecer
a la policía y crear un moderno sistema de información
criminal.
Apeló al "coraje" de la gente
a hacer de México "un país ganador que mira
hacia adelante" y prometió rebajar la tasa de desempleo
para evitar que sus compatriotas emigren a EEUU, país al
que sugirió que invierta en México para frenar la
diáspora.
La necesidad de reformar las leyes electorales
para evitar situaciones como la vivida en los últimos meses,
la revisión a la baja de los salarios gubernamentales,
la mejora del acceso a la salud y a la educación, y el
fomento de la micro, pequeña y mediana empresa fueron otros
de sus compromisos.
Después
de la alocución, Calderón se dirigió al Campo
Marte, una instalación militar cercana en la que recibió
el reconocimiento del Alto Mando de las Fuerzas Armadas mexicanas.
EFE