La
coordinadora del COFADEH, Bertha Oliva, dijo a Acan-Efe que "nos
sentimos tristes no por la muerte de Pinochet -acaecida hoy- sino
por los secretos que se lleva a la tumba".
"Su
muerte no debe detener el proceso judicial en su
contra, ni entorpecerlo, porque Pinochet puede ser juzgado aún
después de muerto", subrayó Oliva.
Agregó
que los organismos de derechos humanos de todo el mundo han venido
trabajando para que los crímenes de lesa humanidad no queden
impunes, y que en el caso de Augusto Pinochet "su muerte
no puede conmutar la pena que se merece".
Oliva
expresó, además, que todavía quedan vivos
muchos cercanos colaboradores de Pinochet "responsables de
los múltiples crímenes cometidos durante la dictadura
en Chile, quienes no deben escapar del brazo de la justicia".
Pinochet,
quien encabezó la dictadura militar en Chile de 1973 a
1990, murió hoy de un fallo cardíaco, ocho días
después de sufrir un infarto de miocardio. EFE