Aunque
Rumsfeld se marcha como uno de los miembros de la Administración
Bush más impopulares, nadie hubiera podido decirlo en la
ceremonia de despedida en el Pentágono, a la que asistieron
tanto el presidente George W. Bush como el vicepresidente Dick
Cheney.
La
intensidad y duración de los aplausos fue tal que Rumsfeld
se vio obligado a subir al podio una segunda vez para agradecer
las muestras de cariño de los presentes.
En
un discurso plagado de elogios a su secretario de Defensa, que
el lunes será reemplazado por Robert Gates, Bush señaló
que Rumsfeld sirvió con "distinción" y
en los últimos seis años "llevó a cabo
una de las campañas militares más innovadoras en
la historia de los conflictos modernos", en referencia a
Afganistán.
Rumsfeld
"nunca perdió de vista el horizonte ni las amenazas"
durante su mandato, caracterizado por momentos y decisiones clave
y en los que se enfrentó a los retos de una guerra "nueva"
y "desconocida".
Los
elogios del presidente fueron tantos que llevaron a un periodista
estadounidense a comentar para su coleto: "si es tan fantástico,
¿por qué tiene que irse?".
Bush
anunció la dimisión de Rumsfeld el 8 de noviembre,
un día después de que los demócratas arrebataran
a los republicanos el control de las dos Cámaras del Congreso
en las elecciones legislativas.
Los
demócratas habían pedido en numerosas ocasiones
la cabeza del secretario de Defensa, al que consideraban uno de
los principales responsables de la mala marcha de la guerra en
Irak.
Ahora
será su sucesor, un antiguo director de la CIA, el que
tendrá la responsabilidad de poner en marcha un cambio
de estrategia en Irak que permita la eventual salida de los cerca
de 150.000 soldados estadounidenses destacados en el país
árabe.
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Bush
ha indicado que anunciará este cambio de estrategia
en un discurso después de las Navidades.
El
propio Rumsfeld subrayó hoy que la tarea actual es
la de adoptar "las decisiones correctas para que las
futuras generaciones no tengan que tomar decisiones mucho
más difíciles que las actuales".
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En
su ceremonia de despedida, opinó que en el mundo actual
hay "amigos y aliados, pero tristemente y siendo realistas,
son amigos y aliados con unos presupuestos y unas capacidades
en defensa descendentes, así como más vulnerables.
Ello precisa que EEUU invierta más".
Considerado
como uno de los hombres más brillantes dentro del Gobierno
de Bush, Rumsfeld forma parte del núcleo duro del entorno
del vicepresidente, Dick Cheney, los llamados "halcones",
que comparten una visión más unilateral de las relaciones
internacionales.
El
propio Cheney señaló hoy que fue un "jefe exigente,
pero a la vez fue del que más aprendí" y subrayó
que bajo el mandato de Rumsfeld en el Pentágono "hemos
eliminado dos dictaduras que defendían el terrorismo, liberando
a 50 millones de personas de la tiranía".
La
carrera de Rumsfeld comenzó como aviador dentro de la Marina
de EEUU, pero pronto se dejó atraer por la política
y fue elegido en 1962 congresista con 30 años.
Dejó
el Congreso en 1969 para ocupar varios altos cargos en la Administración
del entonces presidente de EEUU, Richard Nixon.
En
1973 fue enviado a Bruselas como embajador en la OTAN, y volvió
a Washington con el presidente Gerald Ford, quien le nombró
primero jefe de su oficina de transición y después
jefe de gabinete.
Precisamente
fue Cheney quien le sustituyó en ese puesto, cuando
Rumsfeld pasó a dirigir el Pentágono.
Tras
la derrota electoral de Ford ante el demócrata Jimmy
Carter, Rumsfeld pasó a dirigir varias grandes empresas
y trabajó en un banco de inversiones como asesor
especial.
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Sin
embargo, nunca estuvo muy lejos de los pasillos del poder, y durante
la Administración de Ronald Reagan ejerció de asesor
especial en áreas tan controvertidas en aquellos años
como el control armamentístico y Oriente Medio.
Rumsfeld,
de 74 años, ha sido hasta hoy el secretario de Defensa
de mayor edad que ha tenido EEUU, después de haber marcado
también el hito de ser el más joven, cuando desempeñó
este cargo entre 1975 y 1977 con el presidente Gerald Ford con
apenas 43 años. EFE