"Esos
homenajes serán muy merecidos porque García Márquez,
próximo a cumplir 80 años, ha hecho grandes aportes
a las letras del mundo y porque 'Cien años de soledad' es
una de las obras maravillosas de la Lengua Española",
dijo hoy a Efe la crítica literaria y profesora universitaria
Leticia Sarmiento.
Como
ha contado el propio escritor en diversas ocasiones, en 1965 sintió
en México la inspiración definitiva para escribir
"Cien años de Soledad", una de las obras más
traducidas y leídas en español que relata la historia
de la familia Buendia a lo largo de varias generaciones en el pueblo
ficticio de Macondo.
El
premio nobel de Literatura viajaba en automóvil con su familia
desde Ciudad de México a Acapulco, sobre el océano
Pacífico, cuando, a la altura de Cuervanaca, tuvo un percance
y decidió desistir de la travesía.
Una
de las múltiples conjeturas "macondianas" sobre
el famoso episodio indica que una res se le atravesó en el
camino, le averió el vehículo y le obligó a
regresar a casa, pero todas la versiones, incluidas las contadas
por él, coinciden en que en ese instante de enero de 1965
vislumbró por fin las claves que andaba buscando para escribir
su primera gran novela.
"La
tenía tan madura que hubiera podido dictarle allí
mismo, en la carretera de Cuernavaca, el primer capítulo,
palabra por palabra, a una mecanógrafa", diría
García Márquez mucho después, al evocar ese
momento mágico de iluminación.
Su
colega del llamado "boom latinoamericano" y amigo de entonces,
el escritor peruano Mario Vargas Llosa, relató más
tarde que "Gabo" se encerró durante 18 meses en
el estudio de su casa de Ciudad de México, "provisto
de grandes reservas de papel y cigarrillos", para redactar
"Cien Años de Soledad".
El
escritor colombiano pidió previamente a Mercedes Barcha,
su mujer, que no le molestara "con ningún motivo, sobre
todo con menesteres domésticos", según Vargas
Llosa.
La
presencia del escritor colombiano en México en aquel momento
de inspiración no fue circunstancial. García Márquez
había llegado al país el 2 de julio de 1961 - casualmente
el mismo día en que se suicidó Ernest Hemingway- con
la pretensión de producir el cine que había aprendido
en Roma.
En
la capital le esperaban algunos amigos de toda la vida, como el
novelista, poeta y ensayista colombiano Álvaro Mutis, quien
no sólo dio ayuda material a García Márquez,
sino que le introdujo en la lectura de "Pedro Páramo",
del mexicano Juan Rulfo, en un hecho que el autor de "Cien
Años de Soledad" consideró crucial para pulir
se técnica narrativa.
Al
igual que Mutis, el escritor mexicano Carlos Fuentes y el ya fallecido
novelista argentino Julio Cortázar conocieron los textos
originales de la novela cumbre de "Gabo", según
dijeron a Efe varios estudiosos de la obra del escritor colombiano.
Mutis,
Fuentes y Cortázar tuvieron la impresión de que su
amigo y colega estaba elaborando una obra inmortal desde las primeras
líneas: "Muchos años después, frente al
pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía
había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo
llevó a conocer el hielo".
A
finales de 1966, la editorial argentina Sudamericana aceptó,
deslumbrada, los textos mecanografiados de "Cien Años
de Soledad" y en 1967 publicó la obra con un éxito
descomunal.
La
novela vendió 15.000 ejemplares en las primeras semanas sólo
en la capital argentina; hasta la fecha se han vendido más
de 30 millones y ha sido traducida a 35 idiomas. EFE
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