El subdirector
de la Policía Nacional Civil (PNC), José Luis Tobar
Prieto, confirmó a periodistas, en las afueras del penal,
situado a 70 kilómetros de San Salvador, que los graves sucesos
iniciados desde la noche del viernes concluyeron con 17 fallecidos.
Las autoridades de Centros Penales
aún no han informado a la prensa sobre lo sucedido, a pesar
de que a las 6.00 hora local (12.00 GMT) de este sábado decretaron
estado de emergencia en la cárcel de Apanteos, situada en
el departamento de Santa Ana, por un periodo de quince días.
Tobar Prieto dijo que las labores
de la PNC han concluido en su mayor parte en ese lugar, ya que la
situación con los reclusos ha sido controlada y se han revisado
las instalaciones en un 90 por ciento.
Indicó que se ha requisado
gran cantidad de objetos cortantes y contundentes que los pandilleros
de la "Mara 18" utilizaron como armas para matar a las
víctimas.
Otra fuente policial dijo a Acan-Efe
que, según las primeras investigaciones, "se trata de
una purga interna de la Mara 18, fue una matanza selectiva, con
lujo de barbarie".
Tobar Prieto explicó que
los muertos no han podido ser identificados debido a que la mayoría
de cadáveres tienen los cráneos y rostros destrozados,
por lo que tampoco se puede determinar aún si se trata sólo
de pandilleros o también hay reos comunes.
Informó de que en la revuelta
también resultaron heridos cinco presos, cuyo estado no precisó.
En el centro penal de Apanteos estaban
recluidas 1.958 personas y las instalaciones tienen capacidad para
albergar a 1.800, según datos oficiales.
Según
los informes, la revuelta comenzó a primeras horas de la
noche del viernes, cuando grupos de reos comenzaron a derribar paredes
y hacer boquetes en otras, por lo que varias secciones desaparecieron.
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La
Procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Beatrice
de Carrillo, declaró a periodistas en las afueras del
penal, hacia el mediodía hora local (18.00 GMT), que
"es una de las masacres más feas que se han visto
en los últimos tiempos, es una monstruosidad",
pero no pudo informar sobre número de asesinados. |
Relató
que en un corto recorrido por el interior del penal pudo ver que
"encerrados dentro de las celdas pies, cabezas, tapados con
colchonetas...no sabemos si son los mismos (presos) que dormían
allí o los llevaron a las celda para ejecutarlos".
La Procuradora dijo que "ha
sido una avalancha de destrucción de paredes, de un sector
y otro, destrozando las camas han podido derribar seis sectores,
como si hubiera pasado un terremoto, es algo realmente impresionante".
En las afueras del penal centenares
de personas se fueron congregando a medida que pasaba el tiempo,
la mayoría familiares de los reos, quienes solicitaban a
los custodios información sobre ellos.
Lo ocurrido hoy en el penal de Apanteos
no supera en número de muertos a la matanza registrada el
18 de agosto de 2004 en el centro penal La Esperanza, donde fallecieron
31 personas en una riña entre reos comunes y pandilleros.
Sin embargo, el lujo de barbarie
con que fueron asesinadas las víctimas en Apanteos parece
haber superado a la de la matanza de la cárcel La Esperanza,
situada en el cantón Mariona, a 25 kilómetros de San
Salvador, considerada hasta ahora el hecho más grave de la
historia carcelaria salvadoreña.
Una
fuente policial que informó a Acan-Efe desde el interior
de la cárcel de Apanteos relató que una de las víctimas
había sido decapitada y otro de los cuerpos, mutilado, tenía
un palo introducido en el ano.
Tobar
Prieto informó de que 200 reos de la cárcel
de Apanteos fueron trasladados esta misma tarde al centro
penal de Occidente, situado en la ciudad de Santa Ana. |
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El
jefe policial dijo que se espera que el reconocimiento legal de
las víctimas pueda realizarse dentro de los dos o tres próximos
días y que la situación dentro del penal de Apanteos
pueda restablecerse completamente mañana, domingo. EFE
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