"El
presidente ha decidido no re-autorizar el Programa de Vigilancia
Terrorista (TSP, en inglés) cuando expire el actual permiso",
anunció el secretario de Justicia Alberto Gonzales en una
carta dirigida al Comité Judicial del Senado.
"Cualquier
vigilancia electrónica que se realice como parte del TSP
se llevará a cabo ahora bajo la aprobación del Tribunal
de Vigilancia de la Inteligencia Internacional", señaló
Gonzales, en la carta dirigida a los senadores Patrick Leahy (demócrata)
y Arlen Specter (republicano).
El
cambio de supervisión para las escuchas telefónicas
significa que cualquier tipo de espionaje interno que lleve a
cabo el Gobierno federal deberá contar con una aprobación
judicial.
Hasta
ahora el programa instaurado tras los atentados del 11 de septiembre
del 2001 por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), permitía
realizar ese espionaje sin orden judicial, lo que llevó
a legisladores y grupos de defensa de las libertades civiles a
cuestionar su legitimidad.
Además,
en agosto del año pasado un juez federal de Detroit (Michigan)
declaró que era inconstitucional por cuanto violaba el
derecho a la privacidad, la libertad de expresión y la
separación de los poderes del estado
Sin
embargo, según la Casa Blanca, la ley no exigía
la aprobación judicial que, según insistía,
era un obstáculo en la lucha contra los terroristas.
Al
defender el espionaje, Bush dijo en el 2002 que su existencia
"se ajusta plenamente a mis responsabilidades y facultades
constitucionales".
Añadió
que continuaría autorizando su vigencia "mientras
nuestro país afronte la persistente amenaza de Al Qaeda
y otros grupos" terroristas.
La
decisión de retirar el programa de escuchas telefónicas
fue inmediatamente aplaudida por la presidenta de la Cámara
de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi.
"El
hecho de que el presidente ya no volverá a autorizar la
vigilancia intrusiva y unilateral de las personas en Estados Unidos
es una buena noticia", dijo Pelosi en una declaración.
Según
Leahy, presidente del Comité Judicial del Senado, nunca
estuvo en tela de juicio la necesidad de vigilar a presuntos terroristas
"sino hacerlo de manera legal y con los debidos resguardos
para impedir abusos".
"Contar
con una revisión eficiente y sustancial por parte de las
cortes es un avance en los esfuerzos por atender esas preocupaciones",
señaló el legislador.
Pero
también hubo otros legisladores que no quedaron totalmente
satisfechos.
"Aunque
este puede ser un paso en la dirección correcta, no debería
desviar la atención del pueblo estadounidenses o del Congreso
que busca respuesta a los interrogantes que se han planteado respecto
a este programa", dijo el demócrata John Conyers,
presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes.
La
carta de Gonzales se difundió un día antes de su
comparecencia ante el Comité Judicial, en el que algunos
miembros se habían opuesto al programa y que, además,
ahora está dominado por los demócratas.
La
Casa Blanca mostró hoy a través de su portavoz,
Tony Snow, su satisfacción con la prevista labor de la
corte especial.
"El
Tribunal de Vigilancia de la Inteligencia Internacional ha creado
sus pautas y sus reglas y éstas cumplen con los requisitos
del Gobierno en cuanto a velocidad y agilidad de los trámites
para salvar vidas estadounidenses", dijo Snow.
La
existencia del programa fue revelada a finales del 2005 por el
diario "The New York Times", que basó su información
en fuentes anónimas.
La
Casa Blanca confirmó posteriormente que en el 2002 Bush
autorizó a la NSA a intervenir sin autorización
judicial las comunicaciones telefónicas y electrónicas
de personas en EEUU en investigaciones sobre terrorismo. EFE