Porfirio
Ávila, de 32 años, había sido declarado culpable
en agosto del año pasado de conspiración para atacar
en el barrio de Highland Park, en el centro de Los Ángeles,
a personas de raza negra para alejarlas del territorio dominado
por su pandilla.
Otros
tres miembros de la pandilla identificados como Gilbert Saldaña,
Alejandro Martínez y Fernando Cazares, que durante seis
años se dedicaron a atacar a los afroamericanos que residían
o cruzaban por el sector, ya fueron condenados en noviembre pasado
a dos cadenas perpetuas consecutivas.
Un
quinto pandillero se encuentra prófugo.
Los
miembros de la pandilla Avenues dieron muerte en 1999 a Kenneth
Wilson mientras trataba de encontrar un sitio para estacionar
en la zona, caso por el que fueron condenados Saldaña,
Martínez y Casares.
Los
tres pandilleros también fueron condenados por la muerte
de Christopher Bowser, que fue asesinado cuando esperaba un autobús
en ese sector de la ciudad en el año 2000, caso con el
cual fue relacionado Ávila.
Dos
ex miembros de la pandilla sirvieron como testigos de la Fiscalía
en este juicio.
La
sentencia se pronunció pocos días después
de que el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa,
y el jefe de la Policía, William Bratton, anunciaran una
campaña contra la delincuencia de las pandillas, cuya actividad
aumentó el año pasado en un 14 por ciento.
En
la campaña participan agencias federales, estatales y locales
como la policía federal FBI, el Departamento Estadounidense
Antidrogas (DEA), los alguaciles del Condado y de la ciudad y
la agencia de control de armas.
En
Los Ángeles se calcula que operan unas 700 pandillas que
cuentan con más de 40.000 miembros, según un estudio
reciente de la organización Advancement Project. EFE