El jet todavía no sale del país
   

08 de marzo de 2007
Redacción Proceso Digital  

Tegucigalpa – El misterioso avión Grumman, que por más de un año permaneció en suelo hondureño, se resiste a alzar vuelo hacia Estados Unidos, ya que por segunda ocasión se abortó su salida de suelo hondureño.

 

La salida de la aeronave estaba programada preliminarmente para el martes, pero la operación se abortó debido al mal tiempo prevaleciente en la país a raíz de un frente frío, que obligó al cierre temporal de la pista aérea de Toncontín.

La aeronave fue revisada por un equipo técnico de la compañía Cashman Equipment Corporation (CEC), que llegó desde el fin de semana anterior para revisarla y acondicionarla para su vuelo, y el miércoles pasado fue abastecida de combustible.

Para salir del territorio, las autoridades aeronáuticas hondureñas le asignaron la matrícula N900CE, que se supone será provisional.

La salida del aparato estaba programada para las diez de la mañana de este jueves, pero por razones desconocidas su despegue se retrazó nuevamente, y hasta horas de la tarde el jet no había salido del hangar de la Fuerza Aérea, en el que estuvo bajo custodia en los últimos doce meses.

Un nutrido grupo de periodistas, fotógrafos y camarógrafos de los diferentes medios de comunicación nacional se estacionaron desde tempranas horas en la base aérea Hernán Acosta Mejía para captar las últimas gráficas de su partida hacia Estados Unidos, pero regresaron frustrados porque los pilotos nunca llegaron.

Los representantes de los medios de comunicación que cubrieron su salida expresaron su malestar por la tardanza, aunque desde el día anterior fue abastecido de combustible y se hicieron los trámites en Aeronáutica Civil y la Torre de Control de Toncontín para su salida.

Al lugar llegó el asesor del Ministerio Público, Valentín Bonilla, para hacer entrega a los nuevos propietarios de la aeronave del acta de autorización para retirarlo del hangar de la Fuerza Aérea.

También se hicieron presentes los fiscales especiales contra el crimen organizado Salvador Cuesta y Roger Matus para atestiguar la salida del aparato, pero éstos se retiraron al filo de las dos de la tarde tras una larga espera.

Según fuentes oficiales, el destino final de la lujosa aeronave, que llegó la media noche del 24 de febrero de 2006 al aeropuerto internacional de Toncontín, será la ciudad de Houston, Texas, desde donde volverá a surcar los cielos del continente americano llevando en su interior a los altos ejecutivos de la compañía que lo adquirió en una subasta por internet por 736.000 dólares, unos 14 millones de lempiras.

La venta fue calificada por las autoridades del Ministerio Público de Honduras como “un éxito”, pero cuestionada por organismos de la sociedad civil y miembros del Partido Unificación Democrática (UD, de izquierda).

 
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