La salida de la aeronave estaba programada preliminarmente para
el martes, pero la operación se abortó debido al mal
tiempo prevaleciente en la país a raíz de un frente
frío, que obligó al cierre temporal de la pista aérea
de Toncontín.
La aeronave fue revisada por un equipo técnico de la compañía
Cashman Equipment Corporation (CEC), que llegó desde el fin
de semana anterior para revisarla y acondicionarla para su vuelo,
y el miércoles pasado fue abastecida de combustible.
Para salir del territorio, las autoridades aeronáuticas hondureñas
le asignaron la matrícula N900CE, que se supone será
provisional.
La salida del aparato estaba programada para las diez de la mañana
de este jueves, pero por razones desconocidas su despegue se retrazó
nuevamente, y hasta horas de la tarde el jet no había salido
del hangar de la Fuerza Aérea, en el que estuvo bajo custodia
en los últimos doce meses.
Un nutrido grupo de periodistas, fotógrafos y camarógrafos
de los diferentes medios de comunicación nacional se estacionaron
desde tempranas horas en la base aérea Hernán Acosta
Mejía para captar las últimas gráficas de su
partida hacia Estados Unidos, pero regresaron frustrados porque
los pilotos nunca llegaron.
Los representantes de los medios de comunicación que cubrieron
su salida expresaron su malestar por la tardanza, aunque desde el
día anterior fue abastecido de combustible y se hicieron
los trámites en Aeronáutica Civil y la Torre de Control
de Toncontín para su salida.
Al lugar llegó el asesor del Ministerio Público, Valentín
Bonilla, para hacer entrega a los nuevos propietarios de la aeronave
del acta de autorización para retirarlo del hangar de la
Fuerza Aérea.
También se hicieron presentes los fiscales especiales contra
el crimen organizado Salvador Cuesta y Roger Matus para atestiguar
la salida del aparato, pero éstos se retiraron al filo de
las dos de la tarde tras una larga espera.
Según fuentes oficiales, el destino final de la lujosa aeronave,
que llegó la media noche del 24 de febrero de 2006 al aeropuerto
internacional de Toncontín, será la ciudad de Houston,
Texas, desde donde volverá a surcar los cielos del continente
americano llevando en su interior a los altos ejecutivos de la compañía
que lo adquirió en una subasta
por internet por 736.000 dólares, unos 14 millones de lempiras.
La venta fue calificada por las autoridades del Ministerio Público
de Honduras como “un éxito”, pero cuestionada
por organismos de la sociedad civil y miembros del Partido Unificación
Democrática (UD, de izquierda).
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