Durante
su acostumbrado discurso radiofónico de los sábados,
Bush reiteró que vetará cualquier proyecto de ley
que interfiera con su estrategia político-militar en Irak.
"He
dejado en claro que vetaré cualquier medida semejante, y
está claro que se mantendrá mi veto", subrayó
Bush, al aludir a la estrecha votación del viernes.
Bush
se quejó de que, en vez de aprobar una ley de gastos de guerra
"sin ataduras ni demoras", los líderes de la Cámara
Baja decidieron "hacer una declaración política".
Al
pedir que se deje de lado la "politiquería" y se
trabaje de forma bipartidista, Bush reiteró la advertencia
del Pentágono de que las tropas necesitan los fondos suplementarios
para antes del 15 de abril próximo o, de lo contrario, "afrontarán
interrupciones significativas" en el campo de batalla.
Asimismo,
insistió en que sólo aceptará un proyecto de
ley "sin condiciones, sin restricciones y sin gastos superfluos"
que no guardan relación con la financiación de la
guerra en Irak.
Bush
se refirió, en particular, a los 74 millones de dólares
incluidos en la medida para el almacenamiento de maní o los
25 millones de dólares para los agricultores afectados por
la contaminación de cultivos de espinaca.
La
Cámara de Representantes aprobó, con 218 votos a favor
y 212 en contra, un total de 124.000 millones de dólares
en gastos suplementarios para las operaciones militares en Irak
y Afganistán para el año fiscal en curso.
Pero,
en un arriesgado cálculo político, los demócratas
también incluyeron la exigencia de que las tropas de EEUU
se retiren de Irak para antes de septiembre de 2008.
Para
los republicanos, la votación del viernes sólo beneficia
a los terroristas de Al Qaeda; los demócratas replican que
las tropas no deben permanecer de forma indefinida en Irak.
Convencida
de que tiene de su lado a la opinión pública, la oposición
no parece dar su brazo a torcer ante la amenaza del veto.
El
legislador demócrata Paul Hodes (Nuevo Hampshire) dijo en
su propio discurso radiofónico que el plan aprobado el viernes
responde a las inquietudes del electorado a favor del cese de la
campaña bélica en el país árabe.
"Con
nuestro voto esta semana, estamos ayudando a nuestras tropas, protegiendo
a nuestros veteranos y luchando para poner fin al derroche (de fondos),
fraude y abuso", dijo Hodes, al remachar que, en el cuarto
aniversario de la invasión, la política de Bush en
Irak ha sido un fracaso.
Por
ello, los demócratas "insisten en un nuevo rumbo para
Irak y un plan realista que exige que los iraquíes se responsabilicen
por su país", explicó.
Al
iniciar el quinto año de la ocupación estadounidense,
"Irak permanece en caos y el gobierno iraquí no ha logrado
tomar control del país", señaló Hodes,
quien ganó el escaño en los comicios de noviembre
pasado por su oposición a una escalada del conflicto.
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La
votación de la medida reflejó la discordia entre
demócratas y republicanos sobre el rumbo de la guerra
en Irak y qué hacer para atajar la violencia sectaria,
minimizar los daños a los intereses de EEUU y, sobre
todo, mejorar su mancillada imagen en la arena internacional. |
Los
demócratas recuperaron el control del Congreso en noviembre
pasado gracias al descontento popular por la guerra en Irak, que
se ha cobrado la vida de más de 3.200 soldados estadounidenses
y decenas de miles de iraquíes.
"Una
retirada supone riesgos, incluso el peligro de que empeore la guerra
civil en Irak o se propague más allá de sus fronteras,
pero la alternativa -un compromiso indefinido que debilita la seguridad
de EEUU- es peor", ha dicho Christopher Preble, analista del
conservador Instituto Cato.
Se
prevé que el Senado debata su propia versión de la
medida a partir del lunes próximo, aunque ésta propone
el repliegue de las tropas para antes de abril de 2008.
En
el caso de que ambas cámaras del Congreso fijen en un texto
final una fecha de salida de las tropas -algo poco probable, según
observadores-, éstas necesitarán la aprobación
de dos tercios para superar un veto presidencial. EFE
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