Tegucigalpa
- La administración de Manuel Zelaya comienza a dar evidencias
de fatiga ante la imposibilidad de resolver los problemas que
prometió enmendar cuando se encontraba en campaña
electoral, especialmente en el campo.
Donde más evidencia su desgaste, descoordinación
y falta de iniciativa es el sector agrícola, ya que coincide
con un aumento en los precios internacionales del maíz,
alimento clave en la cadena alimentaria y en la cultura del consumo
hondureño.
Su plan de sembrar decenas de miles de hectáreas de maíz,
cereal básico en la seguridad alimentaria de Honduras,
para consumo humano, agroindustrial y un hipotético desvío
para la industria del etanol, se ha evaporado y no por los calores
intensos del verano.
La evaporación se origina en la falta de coordinación
de su gabinete agrícola, de un plan de trabajo y el pleito
que mantuvieron el ministro de Agricultura, Héctor Hernández,
con el ex titular del Banco Nacional de Desarrollo Agrícola
(Banadesa), José Segovia.
También
existen discrepancias entre las dos figuras con el titular del
Banco Hondureño de Producción y Vivienda (Banhprovi).
Millones en disputa
Antes de su caída en Banadesa,
Segovia dijo que una iniciativa del Congreso Nacional de destinar
500 millones de lempiras de Banhprovi a Banadesa para destinarlos
de emergencia a los productores agrícolas no sería
viable, ya que el proceso burocrático impedirá que
los recursos lleguen cuando lo necesiten los agricultores.
Y es que el proceso debió concretarse hace mes y medio,
ya que el invierno está cerca y los productores necesitan
los fondos, ya que tradicionalmente preparan la tierra, adquieren
los insumos e inician la siembra de semillas a mediados de mayo,
para aprovechar el régimen de lluvias que se da en ese
mes.

José Segovia |
Los
mismos productores denunciaron que el acceso a los préstamos
se ha vuelto un proceso altamente engorroso en Banadesa
y muchos de ellos han desistido de obtener el financiamiento
en detrimento de la producción nacional y las metas
que el gobierno aspira alcanzar en la actual cosecha.
El ex titular de Banadesa ha dicho que los recursos no le
llegarán a tiempo y que Banadesa tampoco podrá
procesar y entregar los préstamos a los agricultores
a tiempo.
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En
lugar de Segocia, el presidente Zelaya designó al frente
de Banadesa al ex diputado y actual vicemistro de Ganadería,
Mario Ramón López, quien admitió que los
500 millones de lempiras llegaron fuera de tiempo a los productores,
no obstante, dijo que hará todo lo que esté a su
alcance para que los mismos llegeuen a los campesinos.
A raíz de este panorama, los expertos agrícolas
consideran que el proyecto agrícola fracasó anticipadamente
y que no será posible rescatar la cosecha de primera, la
principal del país y que aporta hasta siete de los 10 millones
de quintales de maís que Honduras cosecha.
Lejos estarán las propuestas de cultivar los otros 10 millones
de quintales cel cereal que el país requiere para la agroindustria
y que se importan de Estados Unidos.
La urgencia por satisfacer localmente todas las necesidades de
consumo humano y agroindustrial de maíz se debe a que el
precio del grano en los mercados internacionales ha subido debido
a su intento de usarlo para procesar etanol, el biocombustible
que alivia la necesidad de los automovilistas.
Debido al alza en los precios del cereal y su importación
por la agroindustria serán inminentes las alzas en el sector
de alimentos como avicultores, porcicultores, embutidores y otros,
con el temor a una cadena de incrementos de precios de alimentos
y con ello un rebrote inflacionario.
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Bonos
en lugar de maíz
Por su lado, Banhprovi ha confirmado que no podrá
fácilmente entregar los recursos a Banadesa, tal
como lo pidió el Congreso Nacional.
Y
es que Banhprovi ha destinado más de 2,000 millones
de lempiras a adquirir bonos del Banco Central en lugar
de destinarlos a promover la producción agrícola.
La seguridad de los bonos del BCH han seducido a los banqueros
gubernamentales que actuan con mayor conservadurismo que
los privados que resguardan los ahorros del público.
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De
esa manera la política agrícola del presidente Zelaya
nunca tuvo oportunidad de ser ejecutada, ya que sus funcionarios
estaban haciendo todo menos incentivando a los agricultores.
El ministro Hernández al parecer nunca se dio cuenta que
los recursos se encontraban en las bovedas del Banco Central.
Mientras el presidente Zelaya, fiel a su estilo de gobierno busca
culpables en otros lados, en lugar de ver a su gabinete, y acusó
a los banqueros privados de ser responsables del fracaso de su
política agrícola al no financiar generosamente
las actividades del campo.
De manera que los vaticinios de hace semanas del ministro Hernández
en cuanto a que se esperaba una hambruna en ciertas zonas del
país puede tornarse en realidad en los próximos
meses al no lograrse las cosechas de maíz y de otros granos
por falta de financiamiento.