Washington
ha sido el encargado de seleccionar a los diez presidentes del
BM desde el nacimiento de la institución hace algo más
de seis décadas, en un pacto de caballeros que deja la
dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) en manos
europeas.
Pero un número creciente de expertos y
organizaciones no gubernamentales considera necesario revisar
ese acuerdo tácito.
"Es un procedimiento obsoleto que refleja
la visión del mundo imperante tras el final de la II Guerra
Mundial", cuando se crearon el BM y el FMI, explicó
a Efe Colin Bradford, un analista del centro de estudios Brookings
Institution y asesor en temas de desarrollo durante la presidencia
de Bill Clinton.
Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de
Harvard y ex economista jefe del FMI, también está
a favor de que "la arcaica práctica llegue a su fin".
"Los países en desarrollo deberían
de sublevarse si EE. UU. insiste en mantener la tradición",
dijo a Efe Rogoff.
Jorge Quiroga, el líder de la oposición
en Bolivia, no tiene en mente una sublevación, aunque coincide
con el académico de Harvard en que es una costumbre "ancestral
y totalmente fuera de lugar".
"No veo por qué el BM no lo puede
presidir alguien como Fernando Henrique Cardoso (el ex presidente
brasileño) y el FMI (el ex presidente mexicano) Ernesto
Zedillo", señaló a Efe Quiroga, quien lamentó
el que, pese a "su experiencia académica y sobre el
terreno en momentos de crisis", ninguno de los dos sean elegibles.
A esas voces se sumó esta semana una carta
abierta de 165 reconocidos expertos en desarrollo y organizaciones
no gubernamentales en la que se destaca que la crisis del Banco
subraya la necesidad de una reforma fundamental en el proceso
de selección del presidente.
"Los problemas de Paul Wolfowitz en el Banco
Mundial obedecieron en parte a la percepción generalizada
de que representaba de forma desproporcionada los intereses de
EE. UU. en lugar de objetivos que requieren un consenso global",
destaca la misiva.
Bradford, el experto del instituto Brookings y
uno de los promotores de la carta, no cree que iniciativas como
la suya vayan a traducirse en que EE. UU. renuncie al privilegio
de nombrar al presidente del BM pero dice estar convencido de
que el debate podría generar algunos cambios.
"Creo que lo normal sería que EE.
UU. inicie un proceso de consultas informales no solo con los
europeos, sino con China, Brasil, India y otros grandes socios
del Banco", explicó.
En su opinión, es necesario que haya varios
candidatos en lugar de uno solo y que los aspirantes "gocen
de una gran experiencia, respeto y habilidad para generar una
nueva era confianza en el BM".
La Casa Blanca dejó claro hoy que no está
dispuesta a perder esta batalla.
"Queremos avanzar rápidamente en este
proceso", explicó hoy Tony Fratto, uno de los portavoces
de la residencia oficial estadounidense, a lo que añadió
que pese a la premura, la Casa Blanca quiere asegurarse de que
selecciona a la persona adecuada.
"Queremos a alguien que sienta una verdadera
pasión por sacar a la gente de la pobreza", insistió
Fratto.
En la lista corta de favoritos figuran nombres
como el de Robert Zoellick, ex líder de la política
comercial estadounidense; Paul Volcker, el ex presidente de la
Reserva Federal (Fed); y Robert Kimmitt, subsecretario del Tesoro
estadounidense.
A ellos se suma Stanley Fischer, el actual gobernador
del Banco de Israel, quien es también ciudadano estadounidense,
y el ex líder de la mayoría republicana en el Senado
Bill Frist.
El premio Nobel de Economía estadounidense
Joseph Stiglitz, es uno de los que mantiene la esperanza de ver
a un no estadounidense en el BM.
Según Stiglitz, el primer ministro saliente
Tony Blair, "es una de las personas de las que se está
claramente hablando". EFE