Sepultan en Olancho
a edecán presidencial

 

22 de junio de 2007

Tegucigalpa - En medio del dolor de sus parientes y amigos fue sepultado hoy en su natal Juticalpa, departamento de Olancho, el edecán presidencial, capitán de infantería Alejandro Motiño Zavala, quien fue asesinado el viernes en la madrugada por supuestos sicarios en la colonia Villa Olímpica de la capital.

Al acto fúnebre hicieron acto de presencia el presidente de la República, Manuel Zelaya Rosales; el secretario de Defensa, Arístides Mejía y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez Velásquez, así como compañeros de armas y otros altos funcionarios del gobierno.

Los restos del infortunado oficial, quien estaba a punto de lograr su ascenso inmediato superior, fueron inhumados en el cementerio de esta localidad. Al acto también acudieron cientos de pobladores de la localidad, quienes expresaron su consternación por la muerte del destacado oficial.

En declaraciones a periodistas que lo acompañaron, el presidente Zelaya insistió que el asesinato de Motiño Zavala es un crimen político, pero que los órganos de seguridad del Estado trabajan en la búsqueda de los responsables materiales, así como de los autores intelectuales del hecho.

“Este hecho es una ofensa muy grande en contra de nuestro país, de la presidencia de la República y de nuestro pueblo, considero que se ha querido golpear en forma injusta a nosotros y en forma indirecta al pueblo hondureño”, dijo.

Zelaya indicó que las intenciones de los criminales, tanto materiales como intelectuales, es crear un estado de temor entre la población y de las mismas autoridades de gobierno.

“Esta demostrado que fue un hecho alevoso a traición, que fueron cobardes los que lo ejecutaron, esos cobardes eran pagados y eran enviados por otras personas, quienes lo planificaron, lo idearon y pusieron el dinero; vamos a llegar hasta ellos, no le quepa la menor duda que en un tiempo corto vamos a ver a los implicados en este crimen, juzgados frente a la opinión pública”, dijo.



En torno a las investigaciones del caso, el gobernante dijo que lo que hay hasta el momento es una “grave presunción de que el crimen obedece a un crimen político en vista que se ha comprobado que fue ejecutado por sicarios, o sea por personas encomendadas para ese hecho”.

Dijo además que existen evidencias racionales que el crimen fue ejecutado para ofender y evidenciar al Estado y mandar un claro mensaje que solo lo hacen las “personas enfermas y llenas de odio y venganza que hay en el país, por eso mientras no se compruebe lo contrario nosotros lo hemos calificado como un crimen que tiene que ver con la política del Estado”.

 
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