En una carta enviada al presidente Zelaya, el organismo político
dijo lamentar y condenar la muerte de Motiño, quien fue
asesinado a tiros la mañana del viernes cuando salía
de su casa de habitación en la colonia Villa Olímpica
de Tegucigalpa.
Expresó también su “profunda preocupación”
por el clima de zozobra generado en el país tras el asesinato
de Motiño, y la tipificación de éste hecho
por parte del presidente Zelaya y sus cercanos colaboradores como
un “delito político”.
En la carta, el Partido Nacional dijo estar “profundamente
preocupado por el clima de zozobra que éste lamentable
acontecimiento ha creado, así como por la inmediata tipificación
que su gobierno hizo del mismo como un “delito político”.
Señaló que de acuerdo a la legislación penal
hondureña “los delitos políticos constituyen
una conducta antijurídica contra la existencia y seguridad
del propio Estado de Honduras”, los que afectan no solo
a una persona en particular, sino que a todo el pueblo hondureño
y su forma de Gobierno.
“Es por ésta razón que la calificación
del asesinato del Mayor Alejandro Motiño como un “delito
político” debe tomarse con absoluta responsabilidad
y ningún hondureño debe admitir que el mismo se
preste a especulaciones o acusaciones infundadas, menos aún,
que no se llegue al fondo para descubrir la verdad”, indicó.
Por tal razón, agrega la carta, “es perentorio determinar
sin ambigüedades, quién o quiénes pudieran
haber atentado contra el Pueblo hondureño”.

Alejandro
Motiño |
En el documento, el Partido Nacional, también pide
al presidente y su Gobierno tomar las medidas que sean
necesarias “para combatir de manera efectiva la
criminalidad, afianzar la gobernabilidad democrática,
promover la paz social y asegurar la estabilidad y desarrollo
de nuestra economía, y en particular, investigar
seriamente las causas y los responsables del abominable
crimen”.
Le recuerdan que para lograr tales propósitos “es
urgente” que el presidente Zelaya presente ante
el Ministerio Público “toda la evidencia
de la que dispone para afirmar que el asesinato de su
Edecán es un delito político”.
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Apuntan además que “para fortalecer la cohesión
social entre todos los hondureños y hacer efectivo el imperio
de la justicia y del progreso social, es necesario crear un clima
de concordia, armonía y colaboración que sosiegue
los ánimos hoy alterados y devuelva la tranquilidad a la
sociedad hondureña”.