Por
Sandra Castillo
Proceso Digital
Tegucigalpa.
Seis hondureñas protagonistas de diferentes historias,
pero todas tras un mismo objetivo: contribuir con el desarrollo
y establecimiento de la paz en Honduras. Ahora ellas persiguen un
mismo sueño, ganar el proyecto Mil Mujeres para el Premio
Nóbel de la Paz 2005.
Estas
heroínas catrachas recibieron un homenaje por parte de la
Presidencia de la República, quien reconoció las arduas
batallas, que durante muchos años, han encabezado estas mujeres,
acciones que hoy ponen en alto el nombre de Honduras ante los ojos
del mundo.
Sus
nombres: Reina de Miralda, coordinadora
departamental de la Federación Olanchana de Mujeres Urbanas
y Rurales; María Ester Ruiz
, representante de la Organización de Mujeres Rurales en
Copan; Bertha Oliva, coordinadora
del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras,
(COFADEH) y la escritora Leticia Oyuela.
También
forman parte de esta lista, Itsmania
Pineda, presidenta de Xibalbá, institución que
rescata menores de las pandillas juveniles y Albertina
García presidenta de la Organización Indígena
Lenca de Honduras.
Estas
mujeres, que durante años han luchado por defender los derechos
humanos, el desarrollo de los pueblos lencas, la rehabilitación
de jóvenes pandilleros y de los indígenas, figuran
entre mil féminas de 153 países nominados al Premio
Nóbel de la Paz.
La
ceremonia, en la cual se reconoció su constante labor, se
llevó a cabo en el Salón Morazán del palacio
José Cecilio del Valle, sede del Poder Ejecutivo. Encabezaron
la reunión la designada Armida de López Contreras
y el presidente del Congreso Nacional Porfirio Lobo Sosa entre otros.
Pioneras
Con el trabajo de estas pioneras, la mujer hondureña tiene
nuevos senderos y destinos para que luchen por sus derechos y por
construir una nueva Honduras, declaró la designada presidencial.
Uno
de los momentos más destacados de este evento fue cuando
María Esther Ruiz, mientras recibía su diploma, le
entregó a Porfirio Lobo Sosa una propuesta de cómo
combatir la pobreza en el país.
“La
paz no es ausencia de guerra ni de violencia, significa que un pueblo
pueda vivir dignamente, bajo un ambiente en el que se respeten sus
derechos humanos”, manifestó María Ester.
 |
Por
su parte, Itsmania Pineda le propuso al presidente del Poder
Legislativo cambiar la pena de muerte por la prevención
y la unión familiar, tras asegurarle que “la
prevención es mucho más barata que la represión”. |
De
la misma manera, Bertha Oliva le pidió al Presidente Ricardo
Maduro y a Lobo Sosa que utilicen su poder de convocatoria y detengan
la depredación del bosque en Salamá, Olancho, y de
esta forma evitar un conflicto que podría acabar con la tranquilidad
social del país.
Estas
hondureñas, al igual que el resto de las nominadas, fueron
seleccionadas por un jurado de cuatro personas nombradas por el
Comité Noruego del Nóbel, que el 4 de octubre próximo
dará a conocer quien recibirá el premio a nombre de
las mil mujeres.
|