NOMINADAS AL NÓBEL
Reconocen labor de
heroínas “catrachas”
   
11 de agosto de 2005

Por Sandra Castillo
Proceso Digital

Tegucigalpa. Seis hondureñas protagonistas de diferentes historias, pero todas tras un mismo objetivo: contribuir con el desarrollo y establecimiento de la paz en Honduras. Ahora ellas persiguen un mismo sueño, ganar el proyecto Mil Mujeres para el Premio Nóbel de la Paz 2005.

Estas heroínas catrachas recibieron un homenaje por parte de la Presidencia de la República, quien reconoció las arduas batallas, que durante muchos años, han encabezado estas mujeres, acciones que hoy ponen en alto el nombre de Honduras ante los ojos del mundo.

Sus nombres: Reina de Miralda, coordinadora departamental de la Federación Olanchana de Mujeres Urbanas y Rurales; María Ester Ruiz , representante de la Organización de Mujeres Rurales en Copan; Bertha Oliva, coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras, (COFADEH) y la escritora Leticia Oyuela.

También forman parte de esta lista, Itsmania Pineda, presidenta de Xibalbá, institución que rescata menores de las pandillas juveniles y Albertina García presidenta de la Organización Indígena Lenca de Honduras.

Estas mujeres, que durante años han luchado por defender los derechos humanos, el desarrollo de los pueblos lencas, la rehabilitación de jóvenes pandilleros y de los indígenas, figuran entre mil féminas de 153 países nominados al Premio Nóbel de la Paz.

La ceremonia, en la cual se reconoció su constante labor, se llevó a cabo en el Salón Morazán del palacio José Cecilio del Valle, sede del Poder Ejecutivo. Encabezaron la reunión la designada Armida de López Contreras y el presidente del Congreso Nacional Porfirio Lobo Sosa entre otros.

Pioneras
Con el trabajo de estas pioneras, la mujer hondureña tiene nuevos senderos y destinos para que luchen por sus derechos y por construir una nueva Honduras, declaró la designada presidencial.

Uno de los momentos más destacados de este evento fue cuando María Esther Ruiz, mientras recibía su diploma, le entregó a Porfirio Lobo Sosa una propuesta de cómo combatir la pobreza en el país.

“La paz no es ausencia de guerra ni de violencia, significa que un pueblo pueda vivir dignamente, bajo un ambiente en el que se respeten sus derechos humanos”, manifestó María Ester.

Por su parte, Itsmania Pineda le propuso al presidente del Poder Legislativo cambiar la pena de muerte por la prevención y la unión familiar, tras asegurarle que “la prevención es mucho más barata que la represión”.

De la misma manera, Bertha Oliva le pidió al Presidente Ricardo Maduro y a Lobo Sosa que utilicen su poder de convocatoria y detengan la depredación del bosque en Salamá, Olancho, y de esta forma evitar un conflicto que podría acabar con la tranquilidad social del país.

Estas hondureñas, al igual que el resto de las nominadas, fueron seleccionadas por un jurado de cuatro personas nombradas por el Comité Noruego del Nóbel, que el 4 de octubre próximo dará a conocer quien recibirá el premio a nombre de las mil mujeres.

 
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