Bush preocupado por suicidio de prisioneros en Guantánamo

   

11 de junio de 2006

Washington - El suicidio de tres de los cientos de prisioneros en Guantánamo atrajo nuevamente la atención sobre la prisión cuya clausura han pedido las Naciones Unidas, y preocupa al presidente George W. Bush, según el portavoz de la Casa Blanca.

George Bush, presidente de EEUU.

Ayer, un día después de que el mismo Bush reiterase que él deseaba cerrar ese campo de prisioneros en la base naval estadounidense en la isla de Cuba, dos saudíes y un yemení se ahorcaron en sus celdas con tiras hechas de sábanas y ropas.

"El presidente expresó su grave preocupación", por la muerte de los tres supuestos terroristas, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, quien añadió que EEUU se mantiene en comunicación diplomática con los gobiernos de Arabia Saudí y Yemen.

Los suicidios "reflejan la desesperación por una necesidad humana básica", dijo William Goodman, director del Centro para Derechos Constitucionales, un grupo de abogados con sede en Nueva York que ha representado a unos 200 de los cautivos en Guantánamo.

"Es la necesidad por la justicia, la necesidad de que alguien escuche lo que ellos tienen que decir", agregó Goodman.

En febrero, una comisión de expertos de las Naciones Unidas, planteó que los métodos de interrogatorio usados por EEUU en Guantánamo equivalían a torturas, y pidió la clausura inmediata de ese campo donde el Pentágono ha mantenido, desde 2001, a cientos de hombres capturados en decenas de países.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dijo que "a los prisioneros de Guantánamo no se les puede mantener allí a perpetuidad y necesitan que se les dé una oportunidad para que se expliquen".

Aunque la administración Bush ha hecho desde ayer todos los gestos para mostrar respeto por los muertos -insistiendo en que sus restos sean tratados de acuerdo a las tradiciones musulmanas- los portavoces del Pentágono dieron una evaluación diferente de las muertes.

El jefe del Campo 1 en Guantánamo, el contraalmirante Harry Harris, dijo que "los prisioneros son listos y están muy comprometidos con su causa".

"Esos individuos no tienen consideración por la vida, ni la nuestra ni la suya propia", afirmó. Los suicidios "no fueron un acto de desesperación sino, más bien un acto de guerra asimétrica contra nosotros".

Desde que comenzaron a llegar los primeros cautivos a Guantánamo a fines de 2001, más de 700 hombres han sido llevados ahí. Actualmente quedan 462 prisioneros, y por lo menos 25 de ellos han hecho más de 40 intentos de suicidio.

El general John Craddock, jefe del Comando Sur Conjunto bajo cuya jurisdicción está la base naval en la bahía de Guantánamo, sostuvo que los cautivos "son elementos resueltos, inteligentes y comprometidos y continúan haciendo todo lo que pueden para convertirse en mártires en su guerra santa (yihad)".

"Es probable que los intentos de suicidio continúen si EEUU no da los pasos para que los detenidos tengan un juicio justo", dijo al diario The Los Angeles Times, Katherine Newell Bierman, una abogada de Human Rights Watch.

"La situación empeorará", agregó. "Hay que cerrar ese campo de prisioneros y debe cerrarse de manera responsable. Es necesario que las personas que hayan cometido crímenes sean juzgadas, y al resto hay que enviarlos de vuelta a casa y pedirles disculpas".

Un día antes de los suicidios, durante un encuentro con el primer ministro de Dinamarca, Fogh Rasmussen, el presidente Bush había reiterado que desea cerrar la prisión de Guantánamo y juzgar a los detenidos más peligrosos en tribunales "en Estados Unidos".

Bush dijo que el danés sacó el tema durante el encuentro conjunto y afirmó: "Le garanticé que nos gustaría acabar con Guantánamo, nos gustaría que estuviera vacío".

Señaló que EEUU coopera con otros Gobiernos para repatriar a ciertos prisioneros.

"Pero hay algunos que si se dejasen en las calles podrían ocasionar gran daño a los ciudadanos estadounidenses y a otros ciudadanos del mundo, y en consecuencia deberían ser juzgados aquí, en tribunales en Estados Unidos", dijo Bush.

El presidente afirmó que su Gobierno espera ahora la decisión del Tribunal Supremo sobre cuál es el lugar apropiado para juzgar a esas personas. EFE

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