12 de junio de 2007
Redacción Proceso Digital

  • Esperan colocar bonos por 9,510 millones de lempiras para la ENEE
  • Tarifas y precios de electricidad, combustibles y transporte no corresponden a la realidad
  • FMI ha condicionado acuerdo a mejorar finanzas de ENEE y Hondutel

Tegucigalpa - La administración de Manuel Zelaya está creando una bomba de tiempo que estallará pronto y los efectos se verán principalmente en la economía del país, según los análisis más elementales realizados.

La política de no reconocer la realidad del mercado está creando una estabilidad artificial de precios y colocando varios explosivos en la estabilidad macroeconómica del país, los cuales estarán listos para estallar.

Desde tarifas de transporte a los precios de la energía, la administración de "Mel" Zelaya se distingue de la de sus antecesores por no ajustarla a los parámetros por los que se rigen actualmente todos los gobiernos del área, en especial de los principales socios comerciales del país, Estados Unidos, Centroamérica, Europa y China.

ENEE, el principal peligro
El presidente Zelaya ha reafirmado que no aumentara las tarifas de electricidad, a pesar que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) padece una severa crisis económica y técnica que amenaza con llevarla a su descalabro y provocar los temidos apagones que la economía ya vivió en la administración de Carlos Roberto Reina (1994-1998).

El caso de la ENEE es el más preocupante para todo el estamento económico del país, ya que por un lado desangra las arcas fiscales con transferencias millonarias para hacer frente a las pérdidas estimadas en más de 2,000 millones de lempiras anuales.

Además la estrategia de confrontación del presidente con los operadores térmicos están llevando a que muchos no realicen nuevas inversiones en el parque eléctrico y con ello se otorgue el debido mantenimiento.

Ya han surgido varias voces que hablan de preocupación, como es el caso del conocido Bernard Hirsch de Comercial Laeiz, quién indicó que el país deberá contratar energía y ante los ataques lanzados desde Palacio puede desmotivar a los generadores a presentar ofertas.

A lo anterior se une el peligro que aparezcan nuevos actores en el mercado que ofrezcan a precios mayores a seis centavos de dólar por kilowatt/hora, como los contratados en la administración del presidente Ricardo Maduro, los más bajos adquiridos por el país y que le han otorgado estabilidad al suministro eléctrico por casi cinco años.

En el sector eléctrico ya se comenta de la posibilidad que los nuevos actores propongan generación de electricidad a base de carbón, uno de las fuentes energéticas más contaminantes existentes en el mundo, pero que están bien conectados con la actual administración.

Errática administración
A eso se suma la errática gestión de la ENEE , que en año y medio ha tenido cuatro gerentes y dos juntas interventoras, recientemente cristalizada con el otorgamiento de su gestión a un grupo de militares.

A pesar que la junta directiva de la ENEE es presidida por la titular de Serna, Mayra Mejía, el presidente se decantó por su ministro de Defensa, Arístides Mejía, y las titulares de Finanzas y Trabajo, Rebeca Santos y Ricci Moncada respectivamente, para integrar la Junta Interventora.

El hibrido civil-castrense coloca a la ENEE en la posición de recibir el tiro final o de gracia, para utilizar un término castrense, y con ello asestar un severo golpe a la economía.

Todos los estudios realizados por expertos destacan que la empresa debe incrementar las tarifas que cobra a sus abonados y adaptarlas a los precios de mercado, modificar el régimen de subsidios que entrega, y reducir las pérdidas que superan el 20 por ciento.

Además la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está condicionado desde el año pasado a mejorar las finanzas de la ENEE , así como de Hondutel.

A lo anterior se agrega que el ministro Mejía anunció que emitirán bonos por 500 millones de dólares (9,510 millones de lempiras) para financiar la construcción de una nueva hidroeléctrica y pagar las deudas que mantienen con las térmicas.

Combustibles
Siempre en el campo energético, pero en el rubro de combustibles el presidente Zelaya siempre recurre al esquema de distorsionar los precios y se niega a trasladar al mercado las alzas que se registran en los mercados mundiales.

Sin conocer si sus asesores están de acuerdo, "Mel" dijo que el gobierno continuará subsidiando con 10 lempiras por galón de combustible los precios de los carburantes.

Lo anterior le cuesta a la caja fiscal de Honduras unos 600 millones de lempiras, el gobierno no da cifras concretas y sólo da montos aproximados, que se suman a lo gastado el año pasado.

La administración Zelaya rehúsa reconocer que su estrategia energética ha fracasado y que debe asumir la responsabilidad de gestionar eficientemente este campo y no despilfarrar los recursos del pueblo.

Transporte subsidiado
En el campo del transporte ocurre lo mismo de contener las alzas de tarifas con subsidios, los cuales son otorgados a propietarios y trabajadores.

Unos 50 millones de lempiras se destinarán a este campo en lo que queda del año, según funcionarios de Palacio.

De seguir así, el panorama no se muestra nada alentador, y como recientemente aseveró el ex parlamentario Olban Valladares, los frutos de la errática política económica y energética la tendrá que enfrentar la nueva administración que tome las riendas del gobierno en el periodo 2010-2014 y al final de cuentas el golpeado pueblo hondureño.

 
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