Tegucigalpa - La administración de Manuel
Zelaya está creando una bomba de tiempo que estallará
pronto y los efectos se verán principalmente en la economía
del país, según los análisis más
elementales realizados.
La política de no reconocer la realidad del mercado está
creando una estabilidad artificial de precios y colocando varios
explosivos en la estabilidad macroeconómica del país,
los cuales estarán listos para estallar.
Desde tarifas de transporte a los precios de la energía,
la administración de "Mel" Zelaya se distingue
de la de sus antecesores por no ajustarla a los parámetros
por los que se rigen actualmente todos los gobiernos del área,
en especial de los principales socios comerciales del país,
Estados Unidos, Centroamérica, Europa y China.
ENEE,
el principal peligro
El presidente Zelaya ha reafirmado que no aumentara las
tarifas de electricidad, a pesar que la Empresa Nacional
de Energía Eléctrica (ENEE) padece una severa
crisis económica y técnica que amenaza con
llevarla a su descalabro y provocar los temidos apagones
que la economía ya vivió en la administración
de Carlos Roberto Reina (1994-1998).
El
caso de la ENEE es el más preocupante para todo
el estamento económico del país, ya que
por un lado desangra las arcas fiscales con transferencias
millonarias para hacer frente a las pérdidas estimadas
en más de 2,000 millones de lempiras anuales.
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Además
la estrategia de confrontación del presidente con los
operadores térmicos están llevando a que muchos
no realicen nuevas inversiones en el parque eléctrico
y con ello se otorgue el debido mantenimiento.
Ya
han surgido varias voces que hablan de preocupación,
como es el caso del conocido Bernard Hirsch de Comercial Laeiz,
quién indicó que el país deberá
contratar energía y ante los ataques lanzados desde Palacio
puede desmotivar a los generadores a presentar ofertas.
A lo anterior se une el peligro que aparezcan nuevos actores
en el mercado que ofrezcan a precios mayores a seis centavos
de dólar por kilowatt/hora, como los contratados en la
administración del presidente Ricardo Maduro, los más
bajos adquiridos por el país y que le han otorgado estabilidad
al suministro eléctrico por casi cinco años.
En el sector eléctrico ya se comenta de la posibilidad
que los nuevos actores propongan generación de electricidad
a base de carbón, uno de las fuentes energéticas
más contaminantes existentes en el mundo, pero que están
bien conectados con la actual administración.
Errática
administración
A eso se suma la errática gestión de la
ENEE , que en año y medio ha tenido cuatro gerentes
y dos juntas interventoras,
recientemente cristalizada con el otorgamiento de su gestión
a un grupo de militares.
A
pesar que la junta directiva de la ENEE es presidida por
la titular de Serna, Mayra Mejía, el presidente
se decantó por su ministro de Defensa, Arístides
Mejía, y las titulares de Finanzas y Trabajo, Rebeca
Santos y Ricci Moncada respectivamente, para integrar
la Junta Interventora.
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El
hibrido civil-castrense coloca a la ENEE en la posición
de recibir el tiro final o de gracia, para utilizar un término
castrense, y con ello asestar un severo golpe a la economía.
Todos
los estudios realizados por expertos destacan que la empresa
debe incrementar las tarifas que cobra a sus abonados y adaptarlas
a los precios de mercado, modificar el régimen de subsidios
que entrega, y reducir las pérdidas que superan el 20
por ciento.
Además la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional (FMI) está condicionado desde el año
pasado a mejorar las finanzas de la ENEE , así como de
Hondutel.
A lo anterior se agrega que el ministro Mejía anunció
que emitirán bonos por 500 millones de dólares
(9,510 millones de lempiras) para financiar la construcción
de una nueva hidroeléctrica y pagar las deudas que mantienen
con las térmicas.
Combustibles
Siempre en el campo energético, pero en el rubro
de combustibles el presidente Zelaya siempre recurre al
esquema de distorsionar los precios y se niega a trasladar
al mercado las alzas que se registran en los mercados
mundiales. |
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Sin
conocer si sus asesores están de acuerdo, "Mel"
dijo que el gobierno continuará subsidiando con 10 lempiras
por galón de combustible los precios de los carburantes.
Lo anterior le cuesta a la caja fiscal de Honduras unos 600
millones de lempiras, el gobierno no da cifras concretas y sólo
da montos aproximados, que se suman a lo gastado el año
pasado.
La administración Zelaya rehúsa reconocer que
su estrategia energética ha fracasado y que debe asumir
la responsabilidad de gestionar eficientemente este campo y
no despilfarrar los recursos del pueblo.
Transporte subsidiado
En el campo del transporte ocurre lo mismo de contener las alzas
de tarifas con subsidios, los cuales son otorgados a propietarios
y trabajadores.
Unos
50 millones de lempiras se destinarán a este campo
en lo que queda del año, según funcionarios
de Palacio.
De seguir así, el panorama no se muestra nada alentador,
y como recientemente aseveró el ex parlamentario
Olban Valladares, los frutos de la errática política
económica y energética la tendrá
que enfrentar la nueva administración que tome
las riendas del gobierno en el periodo 2010-2014 y al
final de cuentas el golpeado pueblo hondureño.
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