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La exclusión
obliga a los hondureños a dejar su país y ahora
buscan fortuna en Europa
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En los últimos dos años los inmigrantes hondureños
hacia España se triplicó
Proceso
Digital
Por Marlen Perdomo
Madrid,
España - Nadie abandona su tierra por placer, si
bien es cierto que “viajar es vivir”, ese no es el caso
de los inmigrantes, de los millares y millares de ciudadanos del
mundo que dejan su pueblo, su país y sus raíces para
seguir en la búsqueda de ese sueño de una vida mejor.
Así,
en la búsqueda de esos sueños, que repetidas veces
se convierten en sufrimientos, al menos un millón de hondureños
se han marchado a las tierras del Tío Sam y no son pocos
los que se han quedado en los caminos arrasados por el tren
de la muerte, desfallecidos por la sed
en el desierto de Arizona, víctimas de los guardianes
mexicanos o de los antiemigrantes al estilo del actor-gobernador
de California, Arnold Schwarzenegger,
entre tantas otras trampas del camino.
Y
si bien muchos han triunfado, son más los que alejados de
sus oficios y profesiones han aceptado un trabajo modesto para hacer
frente a los retos que les plantea su nueva realidad.
Así,
entre lavar platos, reparar techos, recolectar los frutos de las
siembras, cortar las yardas, limpiar pisos o atender en las barras
de los bares son muchos los hondureños que pasan sus vidas,
sin realmente vivirlas lejos de su terruño y familia.
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