24 deoctubre de 2005
 
  • La exclusión obliga a los hondureños a dejar su país y ahora buscan fortuna en Europa
  • En los últimos dos años los inmigrantes hondureños hacia España se triplicó

Proceso Digital
Por Marlen Perdomo

Madrid, España - Nadie abandona su tierra por placer, si bien es cierto que “viajar es vivir”, ese no es el caso de los inmigrantes, de los millares y millares de ciudadanos del mundo que dejan su pueblo, su país y sus raíces para seguir en la búsqueda de ese sueño de una vida mejor.

Así, en la búsqueda de esos sueños, que repetidas veces se convierten en sufrimientos, al menos un millón de hondureños se han marchado a las tierras del Tío Sam y no son pocos los que se han quedado en los caminos arrasados por el tren de la muerte, desfallecidos por la sed en el desierto de Arizona, víctimas de los guardianes mexicanos o de los antiemigrantes al estilo del actor-gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, entre tantas otras trampas del camino.

Y si bien muchos han triunfado, son más los que alejados de sus oficios y profesiones han aceptado un trabajo modesto para hacer frente a los retos que les plantea su nueva realidad.

Así, entre lavar platos, reparar techos, recolectar los frutos de las siembras, cortar las yardas, limpiar pisos o atender en las barras de los bares son muchos los hondureños que pasan sus vidas, sin realmente vivirlas lejos de su terruño y familia.

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