Conquistando
a los conquistadores
Pero
los emigrantes, que luego de los atentados del 11 de septiembre
encuentran aún más obstáculos para
llegar a los Estados Unidos, han decidido en los últimos
tres años buscar otras rutas y cruzar el Atlántico
hasta llegar a la península Ibérica, donde
luchan por conquistar espacios de éxito en España,
la llamada “madre patria”, donde por ahora habita
la más grande colonia hondureña en Europa.
|

Miguel Zambrano, un hondureño que
desde el norte de su país emigró a Madrid
en busca de un mejor futuro. Allá, en tierras europeas
se desempeña como albañil y envía parte
de su salario a su mujer y sus hijos. |
Hasta
allá se trasladó hace cerca de cuatro años,
José Miguel Zambrano, un mediano comerciante hondureño
que luego del paso del huracán Mitch por Honduras en 1998,
quedó en la ruina y pese a sus intentos por levantarse la
oportunidad en el ámbito local nunca se dio.
Con 33 años
de edad, José Miguel, originario del norteño poblado
de Pimienta en el departamento de Cortés, es padre de dos
niños que junto a su esposa habitan en su localidad de
origen.
Zambrano relata a Proceso
Digital que llegó a Madrid porque “no quería
morirme de hambre y allá en España ya vivía
mi hermana Albertina, quien desde entonces se desempeña
como empleada doméstica en Santander.
“Ella fue mi
apoyo y me ayudó a hacer los contactos para colocarme como
albañil y luego nos trajimos a otro de mis hermanos, a
Ismael quien ahora trabaja en una floristería madrileña”,
nos comentó con cierta dosis de orgullo.
“Ahora mi idea
es comprar un piso y traerme a mi mujer y mis hijos el año
entrante”, sostuvo.
Su modesto
trabajo le permite obtener un salario mensual de unos 1,700 euros
(aproximadamente unos 38, 300 Lempiras) de los cuales paga de
renta 720, gasta un promedio de 150 en alimentación, envía
300 como remesa familiar a sus hijos en Honduras y el resto se
va en transporte, vestuario y servicios, dice.