Un parto irregular

El Programa Nacional de Provención, (PNP), fue creado mediante decreto número 141-2001, aprobado durante la administración liberal de Carlos Roberto Flores y en la gestión legislativa de Rafael Pineda Ponce, con el fin de hacer frente a la creciente violencia que, a la sazón, generaban los integrantes de las pandillas.

Sin embargo, por motivos desconocidos el proyecto durmió el sueño de los justos, durante los primeros tres años de la administración madurista, y fue hasta abril de 2005 que se decidió ponerlo en marcha, asignándole un limitado presupuesto de 6.7 millones de lempiras.

Con esos recursos, el programa logró operar medianamente hasta diciembre de 2005, apoyando a algunas instituciones y organizaciones no gubernamentales que trabajan en la rehabilitación y reinserción de niños y jóvenes pandilleros, y también puso en marcha una unidad especial para borrar tatuajes a muchachos en proceso de recuperación.

No obstante, con la llegada del nuevo gobierno, el PNP recibió su “tiro de gracia” y entró en una etapa de declive, en vista que se le congeló la asignación presupuestaria para ejecutar sus actividades, lo que dio lugar al despido del personal operativo y el consiguiente cierre de varias unidades de apoyo.

Fuentes cercanas al proyecto, informaron a Proceso Digital que la falta de recursos económicos obligó a los directivos a cancelar los contratos a los sociólogos, periodistas y psicólogos, entre ellos un cubano, que trabajaban con los padres de familia, estudiantes y ex mareros regenerados.

A estos profesionales se les adeudan más de cuatro meses de salario y por lo que se informó no hay posibilidades que se les cancelen los servicios prestados, en vista que en Casa Presidencial se niegan a desembolsar los fondos que se requieren para que el programa continúe con vida.

Estas mismas fuentes, aseguraron que el propósito de los funcionarios del Poder Ejecutivo es ahogar financieramente el proyecto y por consiguiente obligar al personal, que fue contratado en la administración anterior, a renunciar a sus cargos para no pagarles sus derechos laborales.

En la actualidad, el PNP es dirigido por Guillermo Jiménez Mayen, un reconocido profesional de la psicología y sociología, pero se informó que en sustitución de éste ya fue nombrado Héctor Borjas Mazis, hermano del actual viceministro de Finanzas, José Antonio Borjas.

Borjas Mazis fue uno de los que dirigió el levantamiento de activistas liberales que buscaban una oportunidad de empleo en la administración Zelaya y, según se informó, desconoce el tema de prevención y rehabilitación, lo que preocupa a las organizaciones que trabajan de cerca con el proyecto.

Lo que más inquieta, es que con la llegada de Borjas Mazis el PNP sea politizado y con ello se ponga en riesgo a los más de 80 ex pandilleros que han recibido atención en la unidad “Borrón y Vida Nueva” que se encarga de eliminar los tatuajes de sus cuerpos, y de otros 80 jóvenes que se encuentran en el mismo proceso, se informó.

Contexto
Introducción
Ahogado y desarticulado
Se pierden millonarios fondos
No hay política de prevención
 
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