29 de Agosto de 2006
Redacción Proceso Digital

Compromisos de Campaña

Otro de los problemas que enfrenta la administración son los subsidios que se comprometió a otorgar a diversos sectores y que presionan el Tesoro Nacional con la amenaza de hacerlo estallar y con ello provocar una crisis fiscal sin precedentes.

Sólo en mantener los precios artificiales de las gasolinas, una de sus famosas promesas electorales era bajar el galón de gasolina en 10 lempiras con su famosa “formula”, “Mel” y su gabinete se gastan un promedio de 20 millones de lempiras a la semana.

La ministra de Finanzas Rebeca Santos y su antecesor Hugo Noé Pino alertaron en varias ocasiones que el fondo para mantener los precios de los carburantes congelados estaba por agotarse y que era inminente una subida de precios, pero la solución perenne del equipo de la Casa Presidencial era sacrificar más recursos para mantener los precios artificiales de cara al consumidor.

Recientemente el embajador Ford reveló que el gobierno adeuda a las petroleras unos 30 millones de dólares, o el equivalente a 500 millones de lempiras, por mantener “congelados” los precios de los carburantes.

La esperanza del equipo que rodea a Zelaya es que su proyecto de licitación se convierta en una verdadera formula mágica que les saque las manos del fuego y puedan así salir indemnes de dicho proceso en que se metieron solos.

Sin embargo, para curarse en salud ante un posible fracaso en la licitación, los personeros gubernamentales han dicho que el proceso se puede declarar desierto en caso de no haber una oferta que permita reducir el precio en los términos que lo ha promocionado el gobierno.

La partida destinada al congelamiento puede consumir fácilmente los 600 millones de lempiras al finalizar el año, han indicado técnicos de la Secretaría de Finanzas.

A lo anterior se agregan el bono a los taxistas, un subsidio a los motoristas de las unidades que le ayudaron en su campaña electoral organizando en agosto del 2005 un movimiento que bloqueó totalmente la capital, y que sólo se concedió a los trabajadores de las principales ciudades.

Introducción

Preocupa a acreedores

Combinados son un peligro

Deben revisarse subsidios

 

 
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