29 de Agosto de 2006
Redacción Proceso Digital

Combinados con otros
factores son un peligro

Tegucigalpa - El ex presidente del Colegio de Economistas de Honduras, Martín Barahona, opinó que los subsidios no tienen un mayor impacto en las finanzas públicas considerando las millonarias captaciones que obtiene el estado por diferentes tributos, no obstante, son un peligro si se combinan con la corrupción y el excesivo gasto público.

“Los subsidios son una cantidad relativamente pequeña de recursos, hay que recordar que con la política económica de los años ochentas inicio una reducción sustancial de los subsidios y en Honduras los subsidios nunca fueron tan altos”, aseveró el profesional.

Explicó que en el caso de los subsidios a la energía eléctrica y el transporte urbano estos representan una cantidad bastante pequeña considerando la alta tarifa que se cobra a los usuarios y las millonarias cantidades que capta el estado por concepto de impuestos a los combustibles.

Martín Barahona.

“La impresión que da es que realmente se está pensando en la gente que tiene menos recursos, en el fondo se sabe que el alto costo de la energía que la población paga hace que prácticamente este subsidio sea auto financiable de la cantidad de recursos que se capta por el cobro del servicio”, apuntó.

En relación al subsidio que se otorga a los taxistas para mantener estables las tarifas por ese servicio, Barahona señaló que este representa una erogación de alrededor de 500 millones de lempiras y es producto de los compromisos adoptados por el presidente Manuel Zelaya con este sector.

No obstante, estimó que considerando la alta cantidad que el estado capta por los impuestos de los derivados del petróleo, que superan los 5,000 millones de lempiras al año, ese subsidio a los taxistas no supera el dos por ciento de la captación global por ese mismo concepto.

En lo relativo al subsidio que el gobierno mantiene por el congelamiento a los combustibles, el economista le da la misma interpretación, ya que considera que los 100 millones que se erogan por ese concepto no son comparables con los más de 5,000 millones que se captan por impuestos a los carburantes.

“Es decir los subsidios que el estado da son viables y financiables en la medida que son mucho mayores los ingresos que recauda”, aseveró.

El gobierno otorgará a los maestros más de seis mil millones, en los próximos tres años.
Barahona dijo que la única forma que los subsidios se convierten en un potencial peligro para las finanzas públicas es que éstos se combinen con otros factores como la corrupción, la excesiva burocracia que devenga jugosos salarios y las altas erogaciones para otras actividades superfluas.

“Los subsidios en si mismos no pueden ser considerados los culpables que se rompan los marcos de disciplina fiscal sino que serán otros aspectos”, interpretó.

Finalmente, el economista apuntó que el acuerdo alcanzado con los docentes que representa una erogación de más de 7,000 millones de lempiras en los próximos tres años, es financieramente manejable en la medida que no haya distorsiones como las antes mencionadas.

Introducción

Compromisos de Campaña

Preocupa a acreedores

Deben revisarse subsidios

 

 
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