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Las
empresas transnacionales han dejado latente que cualquier
medida del gobierno, ya sea excluirlas del proceso de importación,
transporte y venta de combustibles es violatorio del apartado
del CAFTA referente a acceso a mercados, mientras que la utilización
de sus terminales sin su consentimiento equivale a una expropiación,
lo que les daría opción a demandar a Honduras
en Estados Unidos. |
El
presidente Zelaya, conocedor de la situación, se cuidó
en su declaración a la prensa de indicar que la intervención
de las terminales no equivale ni a una “expropiación”,
ni a una “nacionalización”.
En todo caso, varios ministros advirtieron que, además, de
la intervención de las terminales, el gobierno puede colocar
sus propios empleados en las terminales en caso que las transnacionales
abandonen las mismas.
Zelaya considera que sus acciones están blindadas jurídicamente
y que Honduras no sufrirá revés alguno, ya que confía
en dos asesores jurídicos que tiene a su lado y que le afirman
que no se viola ni el CAFTA, ni el Tratado de Inversiones, opiniones
no compartidas por el equipo legal de las transnacionales.
El peligro para la economía hondureña es que las empresas
transnacionales abandonen la actividad y se produzca a futuro un
desabastecimiento, ya que se contaría con un solo suministrador
de carburantes (Conoco) y un único almacenador y despachador,
que sería el gobierno, eliminando la competencia y diversidad
de actores en este vital sector.
No obstante, el consultor de las transnacionales, Mario Del Cid,
descartó que por ahora las transnacionales esté considerando
abandonar el país. No obstante, lamentó que el gobierno
esté mandando un mal mensaje a la inversión con las
medidas adoptadas el fin de semana.
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