La votación se realizó tras 12 horas de debate, durante
el cual varios senadores expresaron su oposición o su rechazo
al acuerdo negociado hace más de un año.
A
juzgar por la votación no fueron claras las líneas
partidistas. Un grupo de congresistas republicanos se unió
a la gran mayoría de los demócratas para votar en
contra del acuerdo que oficializa preferencias comerciales de las
que ya gozan muchos países centroamericanos.
Sin
embargo la industria azucarera estadounidense sigue oponiéndose
el plan que considera que afectará sus ventas en el mercado
interno y rechazó la última propuesta que hizo la
Casa Blanca para superar sus críticas.
"Es
importante porque determinará si la vigorosa experiencia
del libre comercio, o si los proteccionistas podrán levantar
sus murallas a nuestro alrededor", dijo el senador republicano
John McCain.
McCain
comparó los argumentos contra CAFTA a los que se presentaron
hace pocos años cuando se negociaba un tratado similar con
Chile.
McCain
aseguró que las exportaciones estadounidenses a Chile en
2005 serán el doble de dos años atrás. "De
eso se trata el libre comercio", afirmó el senador republicano.
Durante
toda la jornada los sectores en pugna se trabaron en una verdadera
guerra de comunicados de prensa defendiendo sus posiciones.
Comercio
y comunismo
Para el senador McCain, y muchos de los que favorecen CAFTA, los
cálculos no deben ser solamente económicos, sino también
políticos "Vemos en América Latina un creciente
escepticismo en relación a la democracia. Cafta tiene el
potencial de ilustrar el beneficio que surge de la democracia, economías
de libre mercado en sociedad con Estados Unidos", dijo McCain.
McCain
alertó del peligro que en su opinión representa para
un país como Nicaragua, la llegada al poder del expresidente
sandinista Daniel Ortega. Algo que podría suceder si los
centroamericanos perciben que Washington no es un socio confiable.
Para
McCain, esa perspectiva y la influencia de líderes como el
presidente Hugo Chávez, presidente de Venezuela, puede crear
situaciones que "yo no quisiera revivir", dijo refiriéndose
a los años de la guerra civil centroamericana durante la
década de los 80.
Pero
otros como el senador demócrata, Richard Durbin, juzga que
CAFTA sólo servirá para los intereses de la industria
estadounidense, que arrasará con las economías centroamericanas,
particularmente en el sector agrícola.
El
efecto será inmediato en el flujo migratorio hacia EE.UU.
Los ciudadanos sin trabajo en los países centroamericanos
se sumaran a los que buscan medios de vida en EE.UU.
"Su
primera escala será alguna gran ciudad en Centroamérica
como San José, en Costa Rica o cualquier otra. Y cuando no
logren encontrar trabajo en ese lugar, a dónde se dirigirán:
a El Norte", dijo el senador Durbin
La
pelea que viene
No todos en EE.UU. comparten el entusiasmo de Bush por el CAFTA.
Pero pese al largo debate escenificado en el senado, los analistas
dan por descontado que la verdadera pelea se dará en la Cámara
de Representantes, donde el resultado no luce claro, pese a que
el comité de procedimientos de la cámara lo aprobó
este jueves.
El
representante demócrata Ben Cardin aseguró que el
"real desafío será en el pleno de la cámara".
"Si
los representantes votan según se han expresado, pienso que
CAFTA no será aprobado", aseguró Cardin.
Algunos
creen que la aprobación en el senado podría definir
una tendencia a favor del acuerdo en la cámara baja, aunque
podría ser por un pequeño margen.
Honduras,
Guatemala y El Salvador ya han ratificado el tratado, por lo que
el mismo entraría en vigor de inmediato si el Congreso estadounidense
lo aprueba.
Fuera
de la región CAFTA es la mejor prueba sobre el poder de la
Casa Blanca para impulsar acuerdos comerciales frente a factores
internos que se oponen y dará una idea de cuánto pueden
esperar otros países de Washington, en medio de las negociaciones
de la ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio
(OMC).
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