Si
bien el lobby es parte de las gestiones rutinarias y hasta reguladas
en sociedades como la estadounidense, en Honduras las formas ocultas
de ejercer el poder y sacarle el máximo provecho también
se dan, aunque muchas veces de una forma menos aguda y hasta tapizada
por las torpezas, folklorismo o la falta de la sutileza y la habilidad
propias de los expertos.
Pero
tampoco puede desconocerse que existen hábiles “lobbistas”
que combinan su papel de empresarios, negociadores y hasta reciben
el reconocimiento de notables cuando de intereses nacionales se
trata. |
Arturo
Corrales, un empresario y político hondureño que reiteradamente
participa en arreglos de donde se conjugan los intereses nacionales
y los de grupos particulares. |