Así
lo señaló hoy el general retirado Guillermo Garín,
portavoz de la familia Pinochet, aunque admitió carecer
de cifras exactas sobre la cantidad de gente que ha llegado a
dar el último adiós al ex gobernante de facto (1973-1990).
"Yo
estuve hasta la 01:00 de la madrugada (04:00 GMT) y seguía
pasando gente, fue un gran número de chilenos", dijo
Garín a Radio Cooperativa.
El
Ejército decidió el lunes mantener abierta la capilla
ardiente de Pinochet durante toda la noche para que la gran cantidad
de gente que esperaba en las afueras de la Escuela Militar tuviese
la oportunidad de despedirle.
Pinochet,
de 91 años, murió el pasado domingo en Santiago,
ocho días después de sufrir un infarto al miocardio
y un edema pulmonar y su funeral se celebrará hoy con honores
militares pero no de Estado, descartados estos últimos
por el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.
Guillermo
Garín, en sus declaraciones de hoy, se unió a los
reproches que han lanzado por esta causa contra el Gobierno la
familia de Pinochet y los partidarios del ex mandatario.
También
se opuso a la presencia, en la misa fúnebre, de la ministra
de Defensa, Vivianne Blanlot, que por razones protocolarias debe
estar presente.
Marco
Antonio Pinochet, hijo menor del fallecido general, afirmó
el lunes que no quería a nadie del Gobierno en las exequias
y hoy el diputado ultraderechista Iván Moreira dijo que
había llamado personalmente a Blanlot para pedirle que
no asista, pero que la ministra no aceptó la petición.
Entre
los cercanos a Pinochet existe el temor de que la ministra sufra
alguna agresión de los pinochetistas más exaltados,
que ya la han emprendido contra periodistas o detractores en el
exterior de la Escuela.
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"Nuestro
sector es respetuoso y si esto ocurre, al menos los cercanos
al ex Presidente de la República, procuraremos que
sea respetada la autoridad que aparezca como se lo merece.
Pero hay mucha gente que no hay forma de controlarla",
dijo Garín. |
Durante
la madrugada, tres hombres que llegaron junto al féretro
de Pinochet tras hacer fila durante varias horas, inesperadamente
lanzaron escupitajos sobre el vidrio bajo el cual se puede observar
el rostro maquillado de Pinochet.
Los
tres fueron perseguidos por los seguidores de Pinochet y uno de
ellos fue golpeado con pies y manos, para después ser detenido
por la policía militar.
Ninguna
fuente oficial ha entregado hasta ahora una versión del
incidente y se desconoce el paradero del hombre, cuyos acompañantes
lograron huir.
También
fue blanco de los adherentes del dictador la periodista de la
televisión española María José Ramudo,
que recibió insultos y algunos objetos cuando transmitía
en directo desde el frontis de la Escuela Militar.
En
ese momento, según radio Cooperativa, un hombre le arrebató
el micrófono y lanzó la frase, "españoles,
hijos de puta, españoles 'culiaos', españoles hijos
de puta, váyanse a la mierda", mientras la multitud
gritaba "que se vayan los huevones".
"Nos
rodean un montón de partidarios que hacen difícil
nuestro trabajo, pese a que hay un montón de carabineros
que, sin embargo, no intervienen", dijo la reportera,
que recibió en el rostro uno de los proyectiles,
aunque sin sufrir heridas. |
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Los
partidarios de Pinochet odian a los españoles desde que
el 16 de octubre de 1998 el dictador fue detenido en Londres a
solicitud del juez Baltazar Garzón, quien buscaba enjuiciarlo
por crímenes de lesa humanidad. EFE