23
de julio de 2007
Redacción Proceso Digital
Diferendos
latentes
Justamente
el estamento militar nicaragüense, heredero del Ejército
Popular Sandinista, recuerda cada ciertos meses que no pueden
destruir unos 1,200 misiles Sam-7 que posee porque los tienen
reservados en casos de hacerle frente a los F-5 hondureños,
ya que alegan que tiene problemas limítrofes marítimos
ya que anhelan varias decenas de miles de kilómetros en
el mar Caribe al señalar que el paralelo 17 es su frontera
y no el 15 como ha sostenido Honduras.
Además está pendiente la demarcación total
con El Salvador, otro ejército que no olvida precisamente
que su expansión territorial fue impedida en la guerra
de 1969, porque perdieron el control del espacio aéreo,
ya que los oficiales de la fuera aérea de entonces lograron
derrotarlos en combates aéreos y desde ahí lograron
bombardear sus instalaciones estratégicas como instalaciones
de combustibles.
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En
función de todo lo anterior, Honduras tiene muchos
intereses que perder y eso deben entenderlo el presidente
Zelaya y su cerrado círculo de allegados al poder
que tiene en su entorno, porque de los contrario los hondureños
serán los más perjudicados, porque al final
de cuentas a él solo le queda dos años y medio
en el poder. |