En una
segunda resolución, aprobada por la misma cantidad de sufragios,
los legisladores aprobaron la renuncia de los presidentes de las
cámaras de Senadores y Diputados, Hormando Vaca Díez
y Mario Cossío, lo que dio paso al nombramiento automático
de Rodríguez.
El
nombramiento de Rodríguez se produjo tras una jornada marcada
por la violencia en las calles, que se saldó con un minero
muerto y dos heridos en un choque entre manifestantes y fuerzas
del orden, como parte de una grave ola de protestas contra las autoridades
de casi un mes.
"El
país está esperando hoy un presidente", señaló
Vaca Díez al empezar la sesión, en la que se congregaron
los 157 senadores y diputados del país y decenas de periodistas
locales y extranjeros.
Un
grupo de curiosos se acercó al lugar para ver la sesión
desde la puerta principal del edificio, en el que se firmó
el acta fundacional de la República boliviana en 1825, mientras
unos pocos manifestantes permanecían en las proximidades
del lugar.
Tras
admitir la renuncia de Mesa, el Congreso decidió en una resolución
que, "ante la vacancia del cargo de presidente constitucional
de la República y habiendo renunciado a la sucesión
presidencial" Vaca Díez y Cossío", designar
como jefe del Estado a Eduardo Rodríguez Veltzé",
titular de la Corte Suprema.
En
un breve discurso, Vaca Díez justificó su renuncia
en pro de "la unidad de nuestro país, para que se acaben
las confrontaciones, y Bolivia recupere la normalidad y para que
la experiencia vivida por nuestro país jamás sea repetida".
En
tanto que Cossío lo hizo "en las búsqueda de
mejores días para el país, de un verdadero reencuentro
de los bolivianos entorno a un verdadero futuro común".
Tras
designar al nuevo gobernante del país, Vaca Díez ordenó
a una comisión de congresistas desplazarse hasta el domicilio
de Rodríguez para hacer efectivo el nombramiento.
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